Más allá del fútbol: la oscura historia de Mauritania en materia de derechos humanos
A tres días del Día de la Memoria, la Selección Argentina recibirá en La Bombonera a su par africano, proveniente de una nación arcaica en la que las prácticas más deleznables son moneda corriente.
Datos sobre Mauritania, rival de la Selección Argentina
Cuando se confirmó que Mauritania iba a enfrentar a la Selección Argentina en La Bombonera, el primer pensamiento generalizado fue la extrañeza, principalmente por lo curioso que resultaba el oponente, un país del que muchísimas personas jamás habían escuchado en su vida. El segundo vistazo fue algo más simpático, basado en detalles como que tienen un entrenador español o un delantero apodado AK-47. Sin embargo, un poco más de indagación lleva a datos imposibles de obviar. Mauritania es un país donde el 66% de las mujeres son mutiladas genitalmente, donde la homosexualidad es penada con la muerte y donde la esclavitud se abolió recién en 2007, pero se sigue practicando.
A tres días del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en la semana de los derechos humanos, el rival escogido fue una nación apuntada mundialmente por la vulneración a los mismos.
No es un secreto que, tras cancelarse la Finalissima contra España, no había un plan B claro y hubo que recurrir a medidas desesperadas para que el seleccionado nacional tenga dos partidos como local antes de la próxima Copa del Mundo. La elección probablemente pasó más por la disponibilidad y accesibilidad que por cualquier otro criterio.
Luego de que más de 100.000 personas se movilicen en Plaza de Mayo para decir Nunca Más a una dictadura que torturó, mató y censuró, Argentina será la anfitriona de un país cuyo gobierno mata, tortura y censura, y estará representada por 26 futbolistas que claro está, nada tienen que ver.
Los vigentes campeones del mundo decidieron mantenerse al margen y no condenar ninguno de los dos hechos, siendo los únicos que se expresaron al respecto Germán Pezzella y Ángel Di María, dos futbolistas cuyo ciclo en el combinado ya finalizó. La Scaloneta parece tener un común acuerdo en la casi nula expresión política desde el título, pese a que Lionel Messi y Rodrigo De Paul hayan participado de un encuentro con Donald Trump en la Casa Blanca a inicios de mes, en el que se hablaron de los bombardeos a Irán.
Lejos parece haber quedado la maradoniana época en la que Diego era el entrenador de la Selección y pedía por el Premio Nobel de la Paz para las Abuelas. En ese tiempo, los jugadores lucieron una bandera pidiendo por lo mismo.

Una de las principales preocupaciones de organizaciones como Human Rights Watch sobre Mauritania es la violencia de las fuerzas de seguridad del país, a las que acusan de cometer graves violaciones a los derechos humanos en numerosas ocasiones durante los últimos cinco años, principalmente contra migrantes, pero también contra grupos vulnerables como los afro-mauritanos, la población haratin, las mujeres y las personas LGBT+.
Por su parte, Amnistía Internacional expuso que blogueros del país que denunciaban la corrupción gubernamental y diversos activistas en contra de la esclavitud fueron apresados. Al igual que numerosos periodistas que son arrestados arbitrariamente por las autoridades. En el país existe una ley desde 2021 que condena socavar la autoridad del Estado y sus símbolos.
La libertad religiosa tampoco es plena, ya que son un territorio musulmán regido por la ley sharía. La apostasía tiene pena de muerte y en 2023 una joven estuvo un año en prisión por escribir un examen que fue considerado "insultante" al profeta Mahoma. El mismo código islámico es el que condena con la lapidación la homosexualidad en hombres y mujeres, considerandolo una actitud "contra natura".
En Mauritania son ilegales la mutilación genital femenina y la esclavitud. No obstante, se estima un 66% de las mujeres sufrieron ablación, un número que llega al 90% en algunas regiones acorde a Unicef. La esclavitud sigue afectando a entre el 10 y el 20% del país, y aunque las leyes aboliéndo la misma son recientes, el gobierno local sigue reprimiendo y encarcelando activistas.

Una de las tantas cosas representativas del pueblo argentino frente al extranjero fue el Juicio a las Juntas, que convirtió a Argentina en el primer país en condenar a sus genocidas. Lo que es motivo de orgullo no debe olvidarse ni pasarse por alto, ni a la hora de recordar el quincuagésimo aniversario del Golpe, ni a la hora de reconocer el horror cuando se lo tiene en frente.





