La historia del Old Firm, el violento clásico que divide a Escocia y por qué trasciende al fútbol
Católicos contra protestantes, irlandeses contra unionistas, republicanos contra monárquicos, trabajadores contra burgueses. Celtic y Rangers protagonizarán este domingo la edición 445° de una rivalidad que va mucho más allá de las canchas.

“Hay gente que insiste en que otras rivalidades futbolísticas pueden generar tanta intensidad como esta. Creanme, no hay nada comparable”, sentenció Sir Alex Ferguson, el técnico más exitoso de la historia del Manchester United. Y no, no se refería al Boca-River, al Real Madrid-Barcelona, ni al United-Liverpool. El nacido en Glasgow hablaba acerca del ‘Old Firm’, el clásico de su ciudad: Celtic vs. Rangers, quienes volverán a verse las caras este domingo.
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Al margen de la pica en el verde césped y de que son los clubes más ganadores de Escocia (entre ambos suman 237 trofeos), al Celtic y al Rangers los separa casi todo. Católicos contra protestantes, irlandeses contra unionistas, republicanos contra monárquicos, trabajadores contra burgueses. Son completamente opuestos, pero al mismo tiempo se complementan a la perfección para protagonizar uno de los clásicos más importantes de Europa.
Ambos fueron fundados a fines del siglo XIX, en un contexto de inmigración masiva de irlandeses a Escocia, lo cual provocó que muchos lugareños desarrollaran un sentimiento anti-irlandes y católico. El Rangers fue fundado en 1872 por los hermanos Peter y Moisés McNeil, William McBeath y Peter Campbell. Decidieron llamarlo así en honor a un club de rugby inglés, aunque ellos eran aficionados al remo. Si bien en un principio no tenía connotaciones religiosas y políticas, terminaría ligado muy estrechamente al protestantismo, a la ideología unionista partidaria con el imperio británico y a la élite de la ciudad.
En contrapartida, el Celtic nació en 1887 en la iglesia St. Mary´s Hall de Glasgow, por el hermano Walfrid, un marista irlandés, con el objetivo de recaudar fondos para crear un comedor comunitario para los inmigrantes católicos. Rápidamente se hizo de una gran fama entre los sectores marginados de la sociedad y se erigió como un club independentista irlandés y de las clases populares. Además de haber elegido el Trébol de cuatro hojas como escudo, adoptó la simbología de ese país, la cual está muy presente en su estadio en cada partido de local.
Irónicamente, su primer enfrentamiento tuvo el mote de “amistoso”, ya que se trató del partido inaugural de los Verdes, quienes se quedaron con la victoria por 5 a 2, el 28 de mayo de 1887. Pero la cordialidad no duraría mucho y en 1909 llegaría la primera de las tantas polémicas entre ambos, que bautizaría a este duelo como ‘Old Firm’.
Igualaron en la Final de la Copa de Escocia y como no se estilaba jugar alargue ni definir por penales, fueron a un segundo encuentro que también terminaría en tablas. Pero cerca del desenlace, los simpatizantes de ambos equipos notaron cierta ‘relajación’ de los futbolistas y dedujeron que buscaban el empate para generar más ingresos económicos en una tercera definición. Por lo tanto, las dos hinchadas tomaron la determinación de invadir el campo de juego, no para pelearse entre ellos, sino para increpar a sus propios jugadores.
Al día siguiente, el diario The Scottish Referee catalogó al derbi como ‘The Old Firm of Rangers-Celtics” (Antigua empresa Rangers-Celtic S.A.), por la sospecha de que el encuentro estaba arreglado para generar una nueva recaudación y para remarcar que ambos sacaban provecho económico. Esto último no está para nada alejado de la realidad, ya que actualmente comparten sponsors, derechos televisivos y hasta han realizado de manera conjunta la petición para competir en la Premier League.

Su enemistad comenzó a intensificarse en 1912, cuando el astillero Harland & Wolf (el mismo que construyó el Titanic), que sólo contrataba trabajadores protestantes en Belfast, se mudó a Glasgow y continuó llevando adelante la política de excluir a los católicos. Un detalle no menor es que gran parte de los simpatizantes del Rangers eran trabajadores portuarios, por lo que se identificaron mucho más con el club, al mismo tiempo que incrementaron su sectarismo con el Celtic.
Pero el punto álgido de su rivalidad se dio durante la década del ‘70, con los enfrentamientos entre el Ejército Republicano Irlandés (IRA), grupo paramilitar que abogaba por la creación de un estado soberano, y la Royal Ulster Constabulary (RUC), fuerza policial de Irlanda del Norte, leal a la corona. De hecho, no es extraño ver insignias del IRA en el Celtic Park, mientras que en el Ibrox Stadium siempre fue habitual la presencia de banderas británicas.
‘The Bhoys' (la h intermedia para resaltar el acento irlandés), como se la conoce a la hinchada del Celtic, suele apoyar las causas independentistas en todo el mundo y mantiene vínculos con otras aficiones de izquierda como la del St. Pauli, el Livorno o el Liverpool. De estos últimos, adoptaron el himno de “You’ll never walk alone” que entonan en cada encuentro. Por su parte, ‘The Union Jack’, los ultras del Rangers, manifiestan su apoyo a la Corona y está hermanada con el Chelsea.
A lo largo de los años este duelo ha generado innumerables episodios de violencia, tal es así, que se tomó la determinación de que por seguridad se juegue en horario de mediodía y se prohibió la venta de bebidas alcohólicas en Glasgow, antes y durante el partido. Pero también han sucedido múltiples tragedias.
En 1931, John Thomson, arquero del Celtic, sufrió una fractura de cráneo al chocar con la rodilla de Sam English, jugador del Rangers, y falleció en el hospital a las pocas horas, con tan solo 22 años. Lo peor ocurrió el 2 de septiembre de 1971: 66 aficionados del Rangers (entre los que había niños) murieron asfixiados en la ‘Tragedia de Ibrox’, al producirse una avalancha en la tribuna tras el empate de su equipo en el último minuto. Treinta años después se construyó una estatua de John Greig, capitán de los azules, con los nombres de todos los fallecidos.
Otra particularidad que unía al Rangers con el protestantismo, era la filosofía de no fichar jugadores católicos. Pero con la llegada de Graeme Souness para hacerse cargo del equipo en 1986, la situación empezaría a cambiar. El entrenador le hizo saber a los dirigentes que está política atentaba contra la posibilidad de mejorar el equipo, además de que podía ser tildada de discriminatoria. Finalmente, la tradición se rompió en 1989, cuando Maurice Mo Johnston, ex goleador del Celtic, se convirtió en el primer futbolista católico del Rangers desde la Primera Guerra Mundial.

El bueno de Johnston se ganó el odio de toda Escocia: los del Celtic lo acusaban de traidor, mientras que los del Rangers no terminaban de aceptarlo. Ni siquiera con su agónico gol en su primer Old Firm, para darle la victoria a su equipo, logró ganarse el cariño de los suyos. Tras dos temporadas, se marchó al Everton.
En cuanto a los futbolístico, también registraron grandes partidos, insólitos batacazos y agónicas definiciones. El del domingo, en el Ibrox Stadium, será el derbi 445° y las estadísticas marcan una paridad total: 170 victorias por lado y 104 empates.
Lo cierto es que está enorme rivalidad se apaciguó, ya que, afortunadamente, no se registraron hechos de violencia en el último tiempo. Si bien el sectarismo entre ambos disminuyó, todavía hay fanáticos que añoran volver a los viejos tiempos. Pero nada logrará quitarle al Old Firm, el partido que paraliza y divide a toda Escocia, su encanto tan particular.
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