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Alexis Martín Arias: "Debutar a los 23 en Primera fue lo mejor que me pasó"

En una entrevista exclusiva con Zeapp Sports, el ex arquero de Gimnasia y de Argentinos explica cómo influyó su tardía presentación en la élite en su carrera, hoy en su punto más álgido en Cerro Porteño, y la importancia que tuvo Diego Maradona.

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Por Lucas Sotelo
Martín Arias y Maradona
Alexis Martín Arias junto a Diego Armando Maradona durante su tiempo en Gimnasia.
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Alexis Martín Arias tenía quince años y un sueño cuando dejó Pellegrini para poner rumbo a La Plata en 2007. Ser arquero en la Primera de Gimnasia no parecía una tarea sencilla para un chico de un pueblito bonaerense de apenas siete mil habitantes lindero a La Pampa. En efecto, no lo fue; años de espera (y de aprendizaje) a la sombra de emblemas de los tres palos como Fernando Monetti, Enrique Bologna o Nicolás Navarro, sin embargo, valdrían la pena.

"Cuando agarré el arco no lo solté más", dice desde Paraguay el hoy guardián de Cerro Porteño, a apenas días de comenzar a disputar su quinta Copa Libertadores. De su debut a los veintitrés hasta su primer título a los treinta y tres, pasando por sus meses en el Lobo dirigido por Diego Armando Maradona, habla en exclusiva con Zeapp Sports.

Hace varios años, cuando recién te empezabas a consolidar en el fútbol profesional, dijiste que debías mejorar el saque, la reacción y la velocidad en tu juego. Hoy, con una trayectoria mucho más dilatada, ¿qué tipo de arquero considerás que sos?

Hoy me siento mucho más preparado y, si tengo que poner una tilde como que mejoré eso, lo siento. Creo que por una cuestión de edad y de experiencia me encuentro en mi mejor momento, con confianza a la hora de transitar los partidos tanto emocional como tácticamente. Y me halla en un gran club, jugando cosas importantes. Es como que se complementa todo y me hace sentir que lo mejor está siempre por venir.

¿Y hubo algún tipo de arquero particular en el que te fijases para mejorar esos aspectos u otros que hayas podido considerar en el tiempo?

- Me gusta mirar mucho, pero también entendí que por ahí el compararse no está bueno, sino fijarse en las fortalezas que tiene uno y potenciarlas. Creo que ese fue uno de los grandes cambios que con el tiempo logré hacer. Después, cuando aparece algún arquero en particular o algún gesto que me gusta lo analizo, lo miro y veo si se adecua a mi forma. Hay varios tipos de arquero: por la altura, por su destreza, por el peso. No existe un arquero prototipo, que eso está bueno. Por ahí antes tenías que ser como este o como el otro. Hoy se abrió el panorama y creo que lo importante es dar seguridad, rendir en el equipo con tus fortalezas.

Alexis Martín Arias sobre su maduración como arquero

Alexis Martín Arias sobre su maduración como arquero

Debutaste bastante tarde, a los veintitrés, después de varios años en las inferiores. ¿Cómo se gestiona eso en un tiempo en el que todo va mucho más rápido y los jóvenes, incluso en la posición de arquero, se presentan al mundo a edades muy tempranas?

- Me tocó en un momento con un torneo de veinte equipos, en el que había necesidad de sumar puntos. Prácticamente no debutaban juveniles, eran muy pocos y menos arqueros. Creo que de mi categoría, en esa época, el único que debutó joven fue Gero (Gerónimo) Rulli. Guido Herrera, (Rodrigo) Rey, todos más o menos debutamos y nos consolidamos a esa edad. Mirándolo con los ojos del 2026, con toda esta ansiedad y esta locura que se vive continuamente, se ve como eterna esa espera. Pero hoy lo veo y digo que fue lo mejor que me pasó, porque me tocó entrar preparado y porque una vez que agarré el arco no lo solté. No es que entré y después fui al banco, sino que empecé a jugar partidos. Y creo que esa espera, en mi caso, me fortaleció mucho desde lo mental y también desde el tiempo de poder trabajar y saber que esa oportunidad que tenía ahí era la única y la tenía que aprovechar.

En tu sexto partido en Primera, tuviste una recordada actuación contra Racing en la Copa Argentina. El diario Clarín te puso un "10" como nota pero vos lo rechazaste porque recordaste un fallo previo a un casi gol. ¿Ya en ese momento tenías claro que podías ser mejor? ¿Cómo piensa un arquero en medio del partido estando tan expuesto al error y cómo se analiza después?

- Creo que se trabaja mucho lo que es la frustración y levantarse tras el error, que sabemos que es parte del juego. La clave es no mandarse varios seguidos. Cualquier arquero del mundo se ha equivocado, pero la diferencia está en cómo atacás o cómo te concentrás en la siguiente pelota. Esa es una filosofía que hoy sigo: decir que la que importa es la que viene, tanto con lo bueno como con lo malo. Es cómo te reponés después de un error pero también después de una buena atajada porque por ahí, si te vas muy arriba en euforia, la próxima es gol. Creo que encontrar ese equilibrio es lo más importante para el puesto. Después, en la cabeza de cada uno pasan millones de cosas que, con su autoconocimiento, trata de llevarlas siempre para un lado que a uno lo sienta más cómodo y no lo incomode dentro del partido.

¿Cómo fue debutar en Primera a los 23 para Martín Arias?

¿Cómo fue debutar en Primera a los 23 para Martín Arias?

Fuiste dirigido por Maradona entre septiembre y noviembre de 2019. Más allá de todo lo que generó la llegada de Diego a La Plata en el fútbol argentino, ¿cómo era como técnico? ¿Cómo fue esa experiencia en un momento bastante complicado desde lo deportivo?

Fue algo mágico, difícil de describir. Lo que sobraba era la motivación, ya con su presencia generaba algo tanto en nosotros como en la gente que solamente él lo podría generar. Entonces, la táctica y la estrategia quedaban de lado. Era decir, "che, juguemos por El Diego que nos eligió a nosotros, que eligió a Gimnasia". Y eso se veía en la cancha. Fue un momento complejo en el cual estábamos peleando por salir de los puestos de descenso, entonces se veía con mucho caos. Pero dentro de todo ese quilombo lo pude disfrutar mucho. Hoy lo puedo ver y decir que conocí a uno de mis ídolos y después podré contarle a mi hijo o a mi nieto que fui dirigido por el mejor jugador del mundo. Creo que es algo que pocos tienen el privilegio de decir.

También pudiste trabajar con Gabriel Milito y Diego Martínez, dos entrenadores a los que les gusta mucho que sus equipos tengan la pelota y dominen en campo rival. ¿Qué aspectos te exigieron ambos desde la posición de arquero? ¿Cuántas similitudes y diferencias encontraste entre sus estilos?

Son dos grandes técnicos que me marcaron mucho en mi carrera y que tienen la misma forma de ver el fútbol, pero con sus puntos diferentes. Gabi era más posicional y me tocó estar en un proceso que ya venía armado, en un Argentinos que prácticamente jugaba de memoria. Fue mucho más fácil que con Diego en Cerro Porteño, que arrancamos de cero. Creo que en el año se hizo un muy buen laburo, y es una lástima que no hayamos podido salir campeones (del Clausura paraguayo) con él. Yo ya venía jugando con esa línea de entrenadores en Unión La Calera (entre 2020 y 2021) y en O'Higgins (2022) en Chile. Eso me hizo más fácil el juego con los pies, pero siempre partimos desde la base de que lo que buscan es que el arquero ataje, porque sus equipos se exponen mucho al atacar y tenés esas dos o tres contras que las tenés que resolver. Ambos me hicieron crecer como jugador y como persona también, y no por nada están en otros clubes importantes y cada jugador que habla de ellos lo hace muy bien.

Ser dirigido por Maradona, por Martín Arias

Ser dirigido por Maradona, por Martín Arias

Mencionaste a La Calera y a O'Higgins. En su momento dijiste que el fútbol chileno era más alegre desde el juego que el argentino, pero menor desde la presión y la pasión. ¿Cómo definirías al fútbol paraguayo después de dos años completos allá?

- Al estar en un equipo grande las exigencias son día a día: partido o amistoso que se juega, tenés la obligación de ganarlo y dejar una buena imagen. En cuanto a presión, creo que se asemeja a lo que es el fútbol argentino. A esa locura de querer ganar a todo y siempre, no importa cómo. Puede haber un poco más de diferencia entre los tres o cuatro equipos grandes acá con el resto, pero te la hacen difícil porque se dejan la vida y se hacen partidos muy cerrados. Obviamente también por el contexto, porque a veces vamos a canchas más chicas en las que no está bueno el césped y eso equipara el juego. La verdad es que me encontré con un fútbol que es muy competitivo y respetado. La gente también es muy pasional, muy seguidora. Eso, sumado al aspecto físico, lo pongo en el mismo nivel del fútbol argentino.

Ya desde hace un tiempo viven un proceso de cambio en Cerro: salió Jorge Bava del puesto de entrenador, ahora está Jorge Achucarro como interino y ya fueron emparejados en el grupo F de la Copa Libertadores con Junior, Palmeiras y Sporting Cristal. ¿En qué momento del club los encuentra y qué expectativas tenés para este torneo?

- Sabemos que no es el momento ideal porque se produjo la salida de un técnico y también hubo cambios de dirigentes y de presidente en febrero. A favor, tenemos que el equipo es el mismo del año pasado, sumando tres o cuatro jugadores que vinieron a aportar. Yo considero que con el tiempo necesario, que ya vamos transcurriendo diez fechas (del Apertura) y que nos quedan un par de partidos, nos va a encontrar de muy buena manera. Sabemos que nuestro objetivo es clasificar a octavos y pelear por el bicampeonato en Paraguay. Estoy con mucha expectativa por hacer una buena Copa en lo grupal y en lo personal, sabiendo que son partidos diferentes y que hay que hacer valer la localía y el escudo de Cerro Porteño.

Martín Arias sobre sus expectativas para la Copa Libertadores

Martín Arias sobre sus expectativas para la Copa Libertadores

Y hacia allí va Alexis Martín Arias, con la ilusión de aquel chico que dejó Pellegrini a los quince años y que hoy, ya hombre consagrado y reconocido, sigue en la caza de más utopías. Detrás, un pueblo entero apoyándolo. Y una función que, como todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad: ser el guardián de un gigante del continente en el más ingrato de todos los puestos.

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