La mano de Medrán en Paraná: el 4-1-4-1 que ordenó a Colón y cortó la racha de visitante
La victoria 2-0 del Sabalero ante Patronato en Paraná no fue una casualidad, sino el resultado de una lectura táctica clara y lógica.

En el fútbol, muchas veces se confunde “meter mano” con cambiar nombres sin sentido o alterar estructuras por desesperación. Después del golpe en la Isla Maciel, Ezequiel Medrán eligió otro camino: intervenir lo justo, ajustar donde hacía falta y sostener una idea. La victoria 2-0 de Colón ante Patronato en Paraná no fue una casualidad, sino el resultado de una lectura táctica clara y lógica.
La decisión de poblar la mitad de la cancha fue el punto de partida. El ingreso de Matías Muñoz por Lucas Cano no respondió a una postura defensiva, sino a una necesidad futbolística: recuperar el control del juego. Con Muñoz e Ignacio Antonio por delante de Federico Lértora, Colón volvió a tener circulación, presencia en el círculo central y, sobre todo, fluidez para conectar líneas.
El 4-1-4-1 le permitió al equipo algo que venía faltando fuera de Santa Fe: equilibrio. Hubo orden sin resignar profundidad, una estructura más compacta y menos espacios entre líneas. El Sabalero dejó de ser un equipo largo y pasó a ser un equipo corto, más confiable y con mayor control del partido.
El otro acierto fue el ingreso de Leandro Allende. El lateral le dio salida limpia por izquierda, criterio para proyectarse y un respaldo constante para Ignacio Lago. Esa sociedad fue determinante para romper el partido.
El festejo de los jugadores de Colón luego de vencer a Patronato
Y Lago merece un párrafo aparte. Hoy es, sin discusión, la figura de Colón en el torneo. No solo por el golazo al ángulo que abrió el partido, sino por la inteligencia para leer cada jugada. Cuatro minutos después, metió el pase filtrado que terminó en el 2-0 de Alan Bonansea tras la asistencia de Marcioni. Lago no solo desequilibra: entiende el juego, marca los tiempos y se convirtió en el termómetro ofensivo del equipo.
Colón no ganaba de visitante desde el 20 de julio de 2025, cuando venció 4-3 a Central Norte en Salta. Pasaron 253 días hasta volver a festejar fuera de Santa Fe, y hacerlo en el Presbítero Bartolomé Grella tiene un valor que va más allá de los tres puntos. Romper esa barrera psicológica fortalece el proceso y valida una idea de trabajo. El equipo mostró orden, solidez defensiva con la zaga Barrios-Rasmussen y eficacia en los momentos clave. No fue un triunfo espectacular, pero sí inteligente.
Medrán entendió que para ser competitivo de visitante, primero había que ser un equipo confiable. Ajustó la estructura, potenció las sociedades y le dio a Colón una identidad más pragmática. El resultado fue claro: orden, eficacia y una victoria que puede marcar un antes y un después lejos de casa.
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