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Salvador Cabañas, la estrella de Paraguay que debió retirarse por un atentado y perdonó a su agresor: "Le daría la mano"

El exdelantero brindó una entrevista exclusiva a Zeapp Sports en la que repasó su frustrado pase al fútbol europeo, su encuentro con Diego Armando Maradona y demás vivencias de su carrera.

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Por Francisco Gentile
Salvador Cabañas
Salvador Cabañas con TyC Sports, a 16 años del atentado: "Le daría la mano a mi agresor"
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Salvador Cabañas lo tenía todo. Se encontraba en la cima de su carrera, era figura en el América de México y en su selección. Por delante le esperaba la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010 con una generación dorada de Paraguay y un contrato millonario para pasar a la élite del fútbol europeo; sin embargo, el destino le tenía otros planes: el 25 de enero del año mundialista fue víctima de un atentado que casi le cuesta la vida en Ciudad de México.

Milagrosamente Cabañas vivió para contarlo, y aunque su vida cambió para siempre, sigue vínculado al fútbol. A los 45 años, el exdelantero para la pelota y, en diálogo con Zeapp Sports, repasa su encuentro con Diego Armando Maradona, su visión de la actualidad del fútbol paraguayo y los picos de su carrera.

¿Qué opinás del momento del seleccionado paraguayo?

—Pienso que es difícil comentar cuando uno no está presente, creo que como paraguayos tenemos que tranquilizarnos más. Ojalá el técnico haga bien las cosas y levante a la selección, que es lo más importante. Estoy contento con cómo va todo y siento que la gente también lo está.

Hay varios delanteros paraguayos de gran momento en el fútbol argentino como Adam Bareiro y Gabriel Ávalos, ¿qué pensás de ellos?

—Están demostrando de lo que son capaces. Adam ya hace tiempo que está en la selección y Gabriel hace un poco menos, son dos jugadores que dependen mucho de las circunstancias de los partidos y de su alrededor para probar lo que valen.

Salvador Cabañas durante su paso por el América de México.
Salvador Cabañas durante su paso por el América de México.

¿Cómo pensás que le hubiera ido a Paraguay en el Mundial 2010 si hubieras estado presente?

—No me gusta hablar de eso, fue un momento espectacular del equipo y siempre lo único que pensé fue en felicitar a ese plantel, son jugadores que por algo llegaron a la selección y dieron lo mejor de sí.

¿Qué sentías cuándo representabas a la Albirroja?

—Es lo máximo que puede sentir un jugador. La alegría es tremenda, cuando ganábamos sabíamos que hacíamos feliz a mucha gente, a los ricos, a los pobres, a todos. Eso es lo más lindo de la vida cómo futbolista, eran los partidos que más disfrutaba, obviamente también lo hacía en mis clubes.

¿Estuviste cerca de jugar en el Manchester United?

—Muy cerca, vinieron dirigentes de allá a hablar con los directivos del América porque estaban muy interesados. Yo estaba apunto de firmar y ya estaba hablado que una vez que terminase el torneo me iba a ir. En ese momento fue que me hicieron el atentado y eso terminó todo.

¿Pudiste perdonar a quien perpetró el atentado?

—Es un tema que prefiero evitar, pero sí, siempre lo voy a perdonar, no tengo ningún problema. Si me lo encontrase otra vez le daría la mano.

¿Cómo fue tu encuentro con Diego Armando Maradona?

—Ese día un enfermero entró a la sala del hospital dónde estaba yo internado y me dijo: “Viene una persona a visitarte, es una persona muy grande que te trae algo de regalo”, yo le dije que pase sin problemas y él me recalcó “Pero no te vayas a sorprender”. Y ahí fue que entró él, me trajo varios regalos y me alegró mucho durante mi recuperación.

¿Te tomó por sorpresa?

—Absolutamente, ni mis familiares sabían. Yo solo lo había visto una vez, cuando le ganamos a Argentina 1 a 0 en Asunción, el día que le dí el pase-gol a Nelson Haedo Valdez.

¿Qué te dijo en su visita?

—Qué no estaba solo y que tenía muchísimo apoyo, incluido el de él, que iba a estar siempre, que solo tenía que llamarlo o comunicarme con su gente. Me aseguró que iba a estar presente para mí.

Cabañas, con su cicatriz visible, en una conferencia de prensa.
Cabañas, con su cicatriz visible, en una conferencia de prensa.

¿Cómo te hiciste fuerte para salir adelante aún con el diagnóstico negativo que tenías?

—Yo siempre tuve esa fortaleza, más cuando todavía era jugador de fútbol. Nunca dejé de tener una mentalidad positiva ni de pensar en salir constantemente adelante. Cada vez que se caía un equipo mío trataba de levantarlo con palabras y motivando a mis compañeros. Es algo que me quedó tanto que ahora doy charlas motivacionales a jóvenes, convenciéndolos de que sigan adelante.

¿Con esa cualidad en mente, te hubiera gustado ser director técnico?

—La verdad no me enfoco en eso, me interesan otras cosas, hoy mi atención va en atender mis negocios, trabajo en la tele y tengo un complejo deportivo muy grande en Paraguay que la alquiló a varios clubes, en ese sentido estoy muy bien.

Habiéndote alejado jóven de las canchas, ¿Te quedó algo pendiente?

—Un gol en un Mundial, eso es lo que me faltó, nada más. Hice goles de todos los colores con la camiseta de la selección, menos eso, de todas formas estoy muy contento con todo lo que sí llegué a hacer.

De todos los goles que hiciste, ¿cuál es el que más te gusta?

—Tengo dos, uno fue contra Colombia pasando mitad de cancha y pateando desde lejos, cuando el arquero de ellos era Miguel Calero (N. de la R.: era Agustín Julio, ya que Calero fue suplente). El otro fue contra Brasil, recuerdo que fue un Día del Padre en el que le dije a mi papá: “No te traje el regalo pero hoy vamos a ganar y te voy a dedicar el gol y el triunfo”, y por suerte lo pude hacer.

Con la calma de haber podido dejar atrás el tormento que supuso aquel intento de homicidio, Cabañas, reflexivo, da consejos a los futbolistas más jóvenes y se muestra contento por lo que llegó a ser y no preocupado por lo que le impidieron llegar a ser, enfocado en sus proyectos y concentrado en una vida más tranquila.

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