La montaña rusa de Cerúndolo, el dueño del tenis argentino
El porteño se redimió de las dos finales perdidas. En un comienzo de año de alto nivel parece haber encauzado sus pensamientos y emociones para jugar su mejor tenis.

La montaña rusa Cerúndolo, en el parque de diversiones del barrio de Palermo, transitó por todas las emociones: un set 6-0 en 17 minutos, muchos break point en contra, quejas a su box al grito de "No me hables más", triunfo implacable ante su mejor amigo del circuito y una exhibición de recursos tenísticos para meterse en la ronda de mate donde ya lo habían salteado dos veces.
Francisco Cerúndolo es el dueño del tenis albiceleste. En el estadio que lleva el nombre del mejor tenista latinoamericano de la historia, se enfrentaron los dos mejores argentinos del planeta. Luciano Darderi, quien en la semana se cansó de explicar que su decisión de representar a Italia fue meramente profesional, fue el más destacado de la semana en el Buenos Aires Lawn Tenis Club, pero en la final no pudo ante un rival que repartió derechazos para todos lados.
El miércoles por la noche la montaña rusa abrió con una edición de terror para Hugo Dellien: 6-0 a favor de Francisco en 17 minutos de partido. El favorito del torneo hizo su debut ante su público y parecía un profesor jugando ante un alumno, pero la segunda parte de la atracción fue muy distinta. El boliviano había pasado el peor tramo, y ya sin nada que perder empezó a soltar sus golpes. Hablando con su box, como en casi todos los partidos, Cerúndolo se quejaba: "Callate Pastor. Dejá de hablarme, dejá de aplaudirme. Te voy a echar". Nicolás, su coach y el destinatario del mensaje, lo volvió a aplaudir y le repitió la indicación: "Bueno... cerrá la cancha, si no para él parece el doble de grande". Finalmente el número 19 del mundo cerró el partido en el tiebreak, donde impuso toda su jerarquía.
Campeón sin ceder ni un set, los partidos de cuartos de final y semifinales tuvieron el mismo resultado para el porteño, pero distinto desarrollo. Primero fue ante Vit Kopriva, el checo que hace años jugó un Challenger en Tigre y que venía de sacar al italiano Matteo Berrettini. Incluso jugando mal no tuvo complicaciones para ganar en 1 hora y 37 minutos. En semifinales apareció su mejor amigo del circuito, y el primer rival de nivel ATP: Tomás Etcheverry. Como lo pedía el encuentro, ante alguien que ya le ganó varias veces, subió el nivel y se clasificó a la final con un 6-3 7-5 contundente.
El título significaba mucho para alguien que ya lo dejó escapar en dos ocasiones. Primero, ante Diego Schwartzman en 2021, y de nuevo contra el joven Joao Fonseca en la edición anterior. A 1300 metros del Club Belgrano, donde se crió deportivamente, el cabeza de serie número 1 enfrentó un partido trampa: ganar era lo esperado, pero perder habría sido un golpe durísimo. Además, con el revuelo de la Davis aún latente, los especialistas de las redes sociales no hubieran esperado para salir al cruce. Al final hubo festejo con su box, María Luz (su mamá) y Constanza (hermana). Toto (papá), que lo suele ver separado del resto del equipo/familia, se sumó más tarde al abrazo con motivo del cuarto trofeo.
El 7 de enero de 2025 Cerúndolo debutó ante el español Carballés Baena en el 250 de Auckland, en Nueva Zelanda. Ahí, en una hora y media, el argentino perdió 6-2 y 7-5. Aunque el primer partido de una temporada no es parámetro para sacar conclusiones, lo que se venía no parecía ser auspicioso. En Australia el desempeño fue bueno, pero nada descollante. Venció a un Alexander Bublik muy distinto al actual y más semejante al de siempre, a su compatriota Facundo Díaz Acosta quien tuvo que abandonar por una lesión en el tobillo, y cayó en cuatro sets vs. el local Alex de Miñaur en una Rod Laver repleta de australianos.
En la gira sudamericana tuvo, como a lo largo de estos últimos años, altos y bajos: final en Buenos Aires, cuartos en Rio y semifinales en Santiago. Después de un par de días de descanso, ya instalado en el desierto de Estados Unidos, encontró su mejor tenis. Mucho más centrado, casi sin baches, se metió al menos entre los 16 mejores en Indian Wells, Miami y Madrid (semifinales). Hasta antes de Roland Garros solo perdió dos veces en octavos de final o antes: en Montecarlo frente a Carlos Alcaraz y en Roma ante Jannik Sinner.
En el Grand Slam parisino el golpe fue durísimo: perdió 7-5, 6-3 y 6-4 ante Gabriel Diallo en la primera ronda. Desde ahí hasta fin de año solo volvió a jugar en su mejor nivel en el Masters 1000 de Toronto, pero sufrió una lesión en el abdominal cuando enfrentaba al aleman Alexander Zverev, que es el último tenista que logró vencerlo en 2026. En esta temporada Cisco lleva 23 sets jugados y tan solo perdió 5 de ellos: 3 fueron ante Sascha, y los otros dos ante Jaume Munar. Este año también le tocó debutar perdiendo ante un español, pero las siguientes semanas alcanzó sus mejores registros tanto en Australia como en su ciudad natal. Con un tenis de alto nivel, repleto de recursos y acompañado de una gran forma física, Francisco parece haber encontrado a pocas cuadras de su casa un triunfo que canalizó sus pensamientos negativos y la efusividad de sus quejas. Combatió, se divirtió, puteó, jugó bien y mal, pero al final del camino se bajó de la montaña rusa tomando mate.





