Luciano Darderi, una joya argentina pulida por el sistema italiano: "Si no me hubiese ido, quizás hoy no tendría mi ranking"
El diestro de 24 años, quien hoy enfrentará al español Pedro Martínez por los cuartos de final del Argentina Open, fue seleccionado, respaldado y formado por la rejuvenecida escuela de la Azzura, actual emperatriz del tenis.

En la rueda de prensa previa al inicio del Argentina Open, Luciano Darderi -quien debutó con triunfo por 6-1 y 6-3 ante Tomás Barrios Vera y hoy jugará los cuartos de final ante Pedro Martínez- destacó que realizó la pretemporada sobre cemento por segunda vez en su carrera y afirmó que su objetivo es cerrar el calendario entre los diez mejores del mundo. Distendido, entre tantas certezas, planteó una duda: “Quizás, si no me hubiese ido a Italia cuando tenía 10 u 11 años, hoy no tendría mi ranking”. El oriundo de Villa Gesell, de 24 años y número 22 de la clasificación, juega bajo el cobijo de la bandera de la Azzurra: la emperatriz del tenis.
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Las raquetas -efímera actualidad- parlan italiano. Su escuela rejuveneció y le deja poco al resto: es bicampeona de la Billie Jean King Cup y tricampeona de la Copa Davis (solo la había ganado en 1976). En la última final de la Ensaladera de Plata, disputada en Bolonia, los locales prescindieron de Jannik Sinner, ganador de cuatro de los últimos nueve Grand Slams. El ídolo potencia, pero no genera dependencia. Detrás, hay otros siete jugadores dentro del Top 100 y estadísticas en crecimiento: entre 2016 y 2025, los tanos acumularon 31 campeonatos, 23 más que la década previa, en la que -al igual que en casi toda su historia- estuvo lejos de la gloria. Filippo Volandri, capitán del equipo masculino, resumió el renacimiento: “Jannik es hijo de un sistema que funciona. Claramente vivimos una edad de oro”.
Angelo Binaghi, ingeniero industrial, tenista que alcanzó en 1982 la decimosexta plaza del escalafón de su país, se convirtió en el presidente de la Federación Italiana de Tenis y Pádel en 2001. “Cuando tomó su cargo, la institución estaba prácticamente quebrada; no tenían plata ni para hacer torneos. Poquito a porquito, con planificación, fue contagiando a distintos sectores y aumentando el financiamiento hasta convertirse en la federación mejor administrada”, recordó Eduardo Infantino en La Nación.
Infantino, guía pasajero de las carreras de Juan Martín del Potro y Gabriela Sabatini, fue director del Centro de Preparación Olímpica de Tirrenia, provincia de Pisa, corazón que impulsó el resurgir tano. En su charla con Sebastián Torok, continuó: “Venían, desde distintas partes del país, Lorenzo Musetti, Matteo Berrettini y Sinner. Nosotros controlábamos los calendarios y qué ejercicios hacían. Trabajamos en conjunto con los profesores privados”.
Tras declarar a Tirrenia capital del tenis, el siguiente paso apuntó a compartir las posibilidades. Binaghi aplicó un plan federal. “Cada departamento tiene su entrenador y su cuerpo técnico, que se ocupan de los niños de 8 a 16 años -explica Michelangelo Dell’Edera, director del Instituto de Formación Superior Roberto Lombardi-. La descentralización es poner nuestras competencias a disposición de los jóvenes; ir hacia ellos, no sacarles de sus familias ni de sus vidas”.
Además de asistir a los jugadores con la disponibilidad de las canchas, la preparación física y de garantizarles horas de sparring, el plan comprendió que para potenciar a sus alumnos, primero tenía que mejorar su metodología de enseñanza. En la previa de cada Masters 1000 de Roma, la Federación convoca a sus 14.000 instructores a un seminario de táctica, al que en 2025 asistió el estadounidense Brad Gilbert, ex acompañante de Andre Agassi. El “sistema italiano” cambió el foco. Dell’Edera lo ejemplifica: “Pasamos de una maratón, en la que los jugadores encadenaban los golpes de derecha y de revés, a un ‘speed tennis’, en el que se le dan importancia al servicio y a la devolución, que son los tiros que determinan al ganador de un punto”.
La ambición de Binaghi fue más allá: enfocó todo su esfuerzo para evitar derrochar talento y salió a buscarlo al mundo. En Argentina, contrató a Franco Squillari, semifinalista de Roland Garros 2000, para moldear a jóvenes con chances de obtener la ciudadanía. El mandamás visitó tres veces Buenos Aires, observó el entrenamiento de Francisco y Juan Manuel Cerúndolo en el Club Ciudad y se llevó lo que le gustó. Así desenterró uno de sus tesoros: los Darderi, Luciano y Vito, su hermano de 18 calendarios.
El nacido en Villa Gesell, provincia de Buenos Aires, destacó que la competencia europea fue una “ayuda muy grande” para su desarrollo tenístico: “Cuando tenía 10 u 11 años, siempre jugaba contra las mismas dos o tres personas. En Europa, en cada torneo, se enfrentan caras distintas. Eso cuenta”.
La gestión Binaghi cimentó su éxito con una premisa: muchos torneos a muy bajo costo.
Ahora, los sudamericanos cruzan océanos en avión, mientras quelos italianos se trasladan en tren. Para la temporada 2026, aún en planificación, La Bota tiene confirmados 11 Challengers (Argentina, cinco) y 36 Futures (6).
Esta base sólida permite el brillo de los dos principales eventos: el ATP/WTA 1000 de Roma ampliará su capacidad de 33.000 a 55.000 personas para 2026, mientras que las ATP Finals, en las que luchan los ocho mejores del calendario, ya vendieronel 54% de sus entradas, un 31% más que hace dos años, aunque aún no se conozcan los protagonistas ya que se jugará en noviembre.
El tenis italiano subió escalón por escalón. Sin embargo, un segundo mantra lo llevó a la cima: no se puede desear lo que no se conoce. En 2008, la federación creó SuperTennis, un canal abierto por el que son transmitidos infinidad de partidos. “Si un deporte no se ve por televisión, los niños no lo practican y está condenado a morir. Nada se puede desarrollar si solo los ricos lo pueden ver. Es un error estratégico”, afirma Binaghi.
Pasados 18 años de la implementación, afirma la cabeza de la pirámide, “900.000 televidentes siguen nuestro deporte todos los días”. Sinner venció al español Carlos Alcaraz en la definición del Torneo de Maestros de Turín 2025 y la transmisión, que tuvo un pico de rating de más de siete millones de espectadores, se convirtió en la más vista de la historia del tenis italiano. Por eso, le exige a Rai (cadena pública local) que su estrella nacional juegue en Rai 1 y no en Rai 2. Su meta es compleja: “Queremos superar al fútbol en niveles de audiencia”.
Ahora, las fechas de los Abiertos de Melbourne, París, Londres y Nueva York marcan la agenda de la prensa local. “Nunca publicamos algo relacionado al tenis en la portada de La Gazzetta dello Sport y ahora está a diario, independientemente de Sinner -explica el periodista Ubaldo Scanagatta, también fundador de Ubi Tennis. En mi página tuvimos 70 millones de vistas anuales, cuando antes nos alegraba tener mil al día”.
La Federación celebró haber superado los 1.250.000 jugadores afiliados en octubre de 2024. Dos meses antes, había 950.000. Cuando Binaghi comenzó el proyecto, apenas 130.000. Los clubes explotan: muchos jóvenes descubren las proezas de Nicola Pietrangeli y Adriano Panatta y sueñan con ser Jannik Sinner, no Mateo Retegui.
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