El partido más difícil del Argentina Open: sobrevivir a la irrupción de Arabia Saudita
Tras la confirmación del nacimiento de un Masters 1000 en Riad para 2028, el torneo de Buenos Aires entró en zona de riesgo. Andrea Gaudenzi, presidente de la ATP e impulsor de una fuerte reforma en el calendario, recorrerá hoy -día de semifinales- las instalaciones del Lawn Tennis Club de Palermo.

En el Argentina Open se aplauden los puntos -con fervor si los ganan los locales, con admiración si lo hacen sus rivales-, se ingenian canciones de aliento y los segundos saques de los extranjeros son silbados hasta que intervenga el umpire, en el confín de la falta de respeto. Se disfruta. Se sufre. Se celebra el tenis. El sábado, primer día de la clasificación, la fila de espera para ingresar al Buenos Aires Lawn Tennis Club de Palermo superó los 500 pasos y también se alcanzó el límite de 4000 personas el domingo; el lunes, con la apertura del cuadro principal, se pobló la mitad del Estadio Guillermo Vilas, que estuvo casi lleno el martes, con Federico Coria como showman; la Fonsecamanía protagonizó el miércoles; el jueves aumentó la asistencia y el viernes fue el día con más público en ambas sesiones. Las bajas del italiano Lorenzo Musetti (5°) y del showman francés Gael Monfils no mermaron el entusiasmo. Sin embargo, la continuidad del torneo porteño, que se disputa de forma ininterrumpida desde 2001 y ya es amigo del sol de febrero, está bajo seria amenaza.
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En octubre de 2025, la Asociación de Tenistas Profesionales comunicó el nacimiento de un Masters 1000 en Arabia Saudita para 2028. El gigante de Medio Oriente, que quizás jamás tenga un Grand Slam, pero no se conforma con organizar millonarias exhibiciones o con deleitarse con el talento que aglutinan las Next Gen ATP Finals. Convenció a Andrea Gaudenzi de que merecía la plaza por su “compromiso genuino con el desarrollo del deporte”.
El italiano, mandamás de la ATP, desea que el evento acontezca cada febrero; a la par de la gira por Sudamérica. Sorpresivamente, pasará llegó a Buenos Aires y recorrerá las instalaciones el Lawn Tennis Club de Palermo, acompañado del español Pablo Andujar. Martín Jaite, director del campeonato, explicó que "al día de hoy no hay nada confirmado", pero que "no habría un cambio de fecha". Tendrá que ser convicente: la última vez que un CEO aterrizó en suelo criollo -el británico Chris Kermode, en 2014- la competencia fue retrasada dos semanas a su habitual inicio y comenzó a coincidir con los ATP 500 de Acapulco y de Dubái, ambos de mayores posibilidades. Tendrá que se
Martín Jaite opinó acerca del futuro del Argentina Open
El partido más difícil
Gaudenzi asumió su cargo en 2020 y tiene mandato hasta 2028, tras ser reelecto por tercera vez en febrero de 2025. Desde que comenzó su gestión, trabajó para reestructurar el calendario y ya disminuyó de 38 a 29 la cantidad de 250. El ATP de Córdoba, que nació en 2019, fue una de sus víctimas. En cambio, Dallas, Doha y Múnich fueron ascendidos de categoría y ahora reparten 500 puntos. Antes de las designaciones, el BALTC comenzó un plan de modernización (para tener nuevos sistemas de refrigeración, rediseñar los vestuarios con salida a la cancha y las cabinas de transmisión, etc.) y se aseguró de ser la sede del evento hasta 2033. Ahora, producto de la negativa, bajó sus expectativas: hay que sobrevivir.
Si bien asume que “la infraestructura en Argentina está algo deteriorada si se compara con Europa o Estados Unidos”, Jaite destacó alguna vez que el gran valor criollo “es el recurso humano”. Entre sus mejores testigos, tendrá a Diego Schwartzman, exnúmero 8 del ranking y dueño del trofeo en 2021: “Los torneos de la región deberían ser de otra categoría porque se lo merecen y por la cantidad de jugadores latinoamericanos que hay y hubo en la historia. Hay demasiadas semanas para que la ATP priorice siempre lo económico”.
Menos imparciales, también de mayor eco, son las opiniones de Alexander Zverev y Carlos Alcaraz. El alemán, tercero en el ranking mundial, consideró que la vuelta tenística del continente goza de un “alto nivel” y que “es muy importante” que haya campeonatos para el “desarrollo de la región”. Por su parte, la estrella española, ganadora del Mate en 2023, valoró: “La gente se involucra demasiado, está muy metida, creo que eso se agradece. Si se convierte en un 500, no me extrañaría para nada”.
Gaudenzi, ex jugador licenciado en derecho y graduado con una Maestría en Dirección de Empresas (MBA), comenzó su labor en tiempos de cuarentena mundial por covid-19. “Nuestro trabajo es poner una sonrisa en los rostros de las personas. Siempre creí que debemos poner a los fans en el centro de todo lo que hacemos. El cliente siempre tiene la razón”, prometió en una entrevista que le concedió a la página web de la organización que dirige. Entonces, Jaite podría hacerle oír la voz de Mariano Navone, quien perdió ante Camilo Ugo Carabelli en los octavos de final: “Esta es la mejor gira del mundo. Que pueda observar el clima y el ambiente en general. El lunes está lleno y no en todos lados es así. Que se tiren a perder torneos de Sudamérica me parece al pedo. Este es un lugar en el que se respira tenis. Fui a jugar a China el año pasado, me tocó contra Learner Tiner en la cancha central y nos fueron a ver cinco personas. Acá la qualy explota”.
Antes de ser universitario, el capo tano llegó a la decimoctava plaza del escalafón mundial (1995), jugó dos veces el Argentina Open y festejó un triunfo, ante el austriaco Markus Hipfl en 2002. Aquel certamen, ganado por el chileno Nicolás Massú, fue víctima de la crisis económica que estalló en diciembre de 2001 y vendió apenas 34.171 entradas, el segundo peor registro (se expendieron 34.171 en 2017). No obstante, el panorama se iluminó. A falta de tres días -los más convocantes- para definir al campeón en 2026, las boleterías vendieron 41.717.
Problema de tres pipas
Buenos Aires no es un llanero solitario. Los ATP de Río de Janeiro (500) y de Santiago de Chile (250) completan la gira sudamericana. El torneo brasileño tiene un as bajo la manga: el nacimiento de Joao Fonseca. Tras el boom de la edición 2025, la organización planeó mudarse del Jockey Club a un espacio más grande. Sin embargo, Luiz Carvalho, jefe de la orquesta, tiene una gran preocupación: “Cada vez es más difícil traer jugadores a la tierra batida entre el Abierto de Australia y el inicio de Indian Wells (ambos se juegan sobre cemento). Las mejoras de Dallas y Doha lo hicieron aún más difícil. Si nos fijamos en el cuadro de Doha, en la misma semana que nosotros, tienen 8 Top 20, mientras que aquí hay uno. Hay mucho potencial para más”.
La promotora de la idea fue Catalina Fillol, rectora del concurso chileno, el más perjudicado dado su cercanía con el inicio del tour por Estados Unidos. “Cambiar de terreno facilitará atraer a los jugadores y abrirá muchas puertas. Obviamente surgen preguntas: ¿La gente va a querer abandonar la cultura de la arcilla? Debemos ir en busca del mejor cuadro. Si esa búsqueda implica cambiar a cemento, lo haremos”, analizó la hija de Jaime (gloria del deporte trasandino) en diálogo con Clay. La directiva porteña se niega por completo a romper su tradición.
El triunvirato tiene un problema histórico: una potencia extranjera quiere su soberanía. Además, está solo. “En el pasado, teníamos mejores influencias políticas dentro de la ATP para el mercado latinoamericano -lamenta Carvalho-. Hoy, todo el board y el consejo de la ATP son europeos o norteamericanos. Me da un poco de pena que nadie nos cuide”. Tiempo atrás, Jaite opinó que “muchas veces el dinero manda”. Su colega brasileño fue más optimista: “Me gustaría que viniese. Es un tipo súper visionario y estoy seguro de que si presenciara los partidos, tendría otra opinión”. Como siempre, el destino se definirá en un escritorio.
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