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Argentinidad al palo: tres locales jugarán las semifinales por primera vez desde 2009

Los cuartos de final del ATP 250 de Buenos Aires fueron un éxito para los criollos: Tomás Etcheverry remontó ante Alejandro Tabilo, Francisco Cerúndolo superó sin problemas al checo Vit Kopriva y Sebastián Báez sobrevivió ante su compatriota Camilo Ugo Carabelli.

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Por Matías Besana
Tomás Etcheverry, Francisco Cerúndolo y Sebastián Báez
Tomás Etcheverry, Francisco Cerúndolo y Sebastián Báez.
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Camilo Ugo Carabelli se pone inmediatamente en cuclillas, con la raqueta de bastón en el polvo de ladrillo. La frustración lo domina. Recién cuando Báez llega a su silla, se para y mira al cielo, intercambia un mirada brutal con su equipo técnico y, por obligación, casi arrastrándose, se dirige a su banco. Previamente, el novedoso sistema de cámaras que sustituye a los jueces de línea decretó que su drive por la paralela picó fuera de la cancha (y quién podría discutirle). La recreación del tiro muestra un claro casi imperceptible entre la pelota y la línea. Nada. Pero poco, en el tenis es mucho: Báez se llevó el primer set por 7-6 (5) y tiene recompensa después de 74 minutos de acción. 

Báez, ganador de seis de los ocho duelos previos entre ambos, comienza el juego con autoridad. El nacido hace 24 años en Billinghurst, cierra sus primeros tres turnos de servicio sin ceder puntos y rompe impoluto el segundo de su rival. Además de su característica solidez desde el fondo de la cancha, que reduce a cinco los tiros de punto directo de su rival, quien con la derecha había maniatado a sus compatriotas Francisco Comesaña y Mariano Navone, el número 34 del ranking mundial saca provecho de sus quirúrgicos dropshots y sorprende con sus fugaces escaladas a red (12/14).

Con el marcador 1-4, Carabelli transcurre su turno de servir con calma. Ve que puede y mejora su nivel: comienza a fallar menos, los intercambios son más largos. Luego de un punto de 15 golpes, quiebra. En su siguiente chance, vuelve a robarse el saque de su rival, esta vez en blanco. 

Sebastián Báez venció a Camilo Ugo Carabelli en los cuartos de final del Argentina Open

Sebastián Báez venció a Camilo Ugo Carabelli en los cuartos de final del Argentina Open

La derecha del porteño recupera su sabor a pimienta y domina el juego. Es otro partido. Sin embargo, con el marcador 5-4 y su servicio, el diestro de 185 centimetrós ve a su altura la hazaña y se intimida: comete una doble falta y deja un revés sencillo en la red, en ambos tenía set point. Si bien no se desinfla, Báez crece y se trepa a la parte alta del subibaja. En el tiebreak, erra menos, decide mejor y recurre a los drops justos. Golpe de nocaut. 

Al levantarse de la silla, el número 54° del ranking sigue mareado. Su rival, empoderado, olfatea la debilidad, ataca y se adelanta por 2-0. Aún falta: Báez tiene más daño por hacer. Con ventaja de 4-1, el ganador de seis trofeos ATP corre de lado a lado, una y varias veces, hasta que el porteño, lanzado al ataque, pierde la puntería de su drive. Carabelli, quien la pasada semana fue campeón del Challenger de Rosario, revolea una bola a los bosques de Palermo. Junto con ella, se le escapa el partido (7-5 y 6-2) y el boleto a las semifinales, isntancia en la que hay tres criollos por primera desde 2009 (Juan Monaco, David Nalbandiam y José Acasuso) y chocará ante Luciano Darderi, quien nació en Gilla Gesell y representa a Italia

Etcheverry dio vuelta la tortilla

Con el sol en el cenit, Tomás Etcheverry (54°) recibe los aplausos del público y se concentra en su objetivo: jugar por primera vez las semifinales, tras ser eliminado en los cuartos de final en las dos ediciones anteriores. Sin embargo, Alejandro Tabilo está dispuesto a contradecir la canción en la que María Martha Serra Lima afirma que la tercera es la vencida y, potenciado por su triunfo inicial ante el brasileño Joao Fonseca, inicia como un ciclón

El chileno luce enérgico desde el principio. En el segundo juego, quiebra el saque del platense. Se adelanta por 3-0 y va por más: fuerza a un game de 14 puntos, aunque no consigue su cometido. Por momentos, el extranjero se luce y provoca tímidos aplausos (metió 11 golpes ganadores en apenas 47 puntos); mientras que el local parece anémico, empuja sus golpes. Tabilo vuelve a sumar al marcador desde la devolución. En 36 minutos, el set es historia (6-1).

Con este hermoso revés, Etcheverry eliminó a Tabilo del Argentina Open

Con este hermoso revés, Etcheverry eliminó a Tabilo del Argentina Open

En el segundo, todo cambia. “Intenté volver a arrancar. Al principio se dio todo para él. Yo no estaba fino y tenía que estar fuerte mentalmente para encontrarlas. Conseguí un break rápido y ahí volví al partido”, analizó el bonaerense en la posterior conferencia de prensa. Desde el punto de inflexión, no para. Su semblante cambia y las estadísticas mejoran: eleva su porcentaje de puntos ganados con el primer servicio (61% contra 50%), celebra más winners (de 6 a 14) y reduce sus errores (de 10 a 4). En consecuencia, eleva al cielo su confianza. De yapa, se adueña del set por 7-5. 

La manga decisiva es, de las tres, la más equilibrada. Hasta el 4-4, hay aciertos y errores, pero no diferencias. Ahora, los detalles son elementales. El trasandino comete dos errores groseros y, en una situación tan sensible, es demasiado. Etcheverry se endurece, mantiene su profundidad, se apropia de un punto de 28 golpes y luego sorprende: responde el servicio, de zurdo, bien abierto, que lo saca de la cancha, con un revés paralelo que pica al borde de la línea lateral. Luego, cumple con su servicio: objetivo cumplido. 

Mañana tendrá su quinto enfrentamiento contra su amigo Francisco Cerúndolo, por el momento el historial está igualado. “Nos conocemos absolutamente todo. Tendré una ventaja en mi saque y buscaré molestarlo porque él tiene muchos tiros con los que puede dañarme”.

Cerúndolo, a paso firme

Vit Kopriva, en el Estadio Guillermo Vilas, es casi un desconocido, pese a que dos días atrás tumbó al italiano Matteo Berrettini, exnúmero seis del ranking y subcampeón de Wimbledon 2021. La primera sensación que ofrece es buena. “Cómo juega este checo”, dice una voz asombroda en la tribuna. El europeo de 28 años, flamante miembro del Top 100, no tiene un golpe demoledor, pero tampoco falencias groseras: se mueve de forma brillante y decide con tiempo, generalmente bien

Kopriva casi no se equivoca en los primeros dos games y rápidamente saca ventaja. “Él jugó un gran tenis, fue muy intenso y con mucha presión posicional. Le pega muy plano; me sorprendió un poco. Dentro de la cancha hay dos jugadores, a veces hay que felicitar al oponente, comentó el decimonoveno del escalafón masculino y primer sembrado del evento. 

Cerúndolo avanzó a las semifinales del Argenitna Open

Cerúndolo avanzó a las semifinales del Argenitna Open

Golpe a golpe,Cerúndolo comprendió el planteo de su rival. Sin brillar (consiguió igual cantidad de golpes ganadores que de errores sencillos, 25), recuperó el terreno perdido y, una vez que blindó su saque, fue imparable y cerró el partido por 6-4 y 6-3 en una hora y 37 minutos

“No jugué un gran tenis, pero me la banqué. Uno quiere ser lo más parejo posible, consistente del principio al final, pero considero que es muy difícil jugar perfecto, reflexionó el dos veces subcampeón. Además, explicó que prefiere chocar contra un extranjero para contar con todo el empuje de los hinchas. Sin embargo, mañana compartirá el cariño de la gente con uno de sus grandes amigos del circuito

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