El profesor de pádel argentino que vive en Dubái y sufre la guerra en Medio Oriente: “Mandé un audio y de fondo se escucharon las explosiones”
Claudio Bobadilla nació en Cutral Co y alcanzó la élite de la paleta tras mudarse a España. Ahora, trabaja en una de las dos torres de 70 pisos del hotel Siro One Za’abeel, casi a la altura de la luna, pero detrás de las ventanas, entre las estrellas, algunas detonaciones iluminan el cielo.

Claudio Bobadilla no atiende al primer intento. El tono del contestador no es el habitual y la llamada nunca llega a su teléfono. Al instante, responde por mensaje: “Si es por Whatsapp, avísame así pongo una VPN. Acá siempre funciona así”. En Dubái, la ciudad más grande de Emiratos Árabes Unidos, que se presenta como un oasis de seguridad en la inestabilidad de Medio Oriente, el gobierno monitorea las comunicaciones. Las compañías locales Etisalat y Du son las que manejan el negocio (3.3% del PBI viene del sector de la Comunicación). Por eso, el argentino recurre a una Red Privada Virtual, es decir, una herramienta que permite al usuario camuflar la ubicación y moverse libremente por Internet.
Con la conexión asegurada, Bobadilla cuenta: “Hoy vi un vuelo comercial cuando iba a trabajar. El aeropuerto estuvo cerrado por unas horas, pero ya funciona nuevamente”. El cielo del Golfo Pérsico no es amigable para aviones de civiles desde que Estados Unidos e Israel bombardearon a Irán y la cúpula persa tomó represalias contra sus vecinos con bases militares norteamericanas.
Es viernes 6 de marzo y el profesor de pádel cumple con su rutina sin edulcorantes, hasta que suena la alarma: “Estaba en el club, me llegó al celular una alerta y nos evacuaron al cuarto piso del subsuelo. La gente se asusta, se pone nerviosa, pero la explosión fue lejos y acá estamos haciendo vida normal”. Desde el inicio del enfrentamiento, el Ministerio de Defensa de los Emiratos comunicó que detuvo 190 de 205 misiles balísticos y 1100 de 1184 drones con los que fue atacado. El lunes 9 de marzo, Irán denunció que las siete monarquías bombardearon una planta desalinizadora en su territorio; Abu Dhabi lo negó. “La incertidumbre de no saber para dónde vamos ni qué va a pasar mañana genera ansiedad”, explica el entrevistado.
¿Cómo funciona el sistema de protección a la población ante una situación de riesgo?
- Te llega un mensaje acompañado de una alarma muy fuerte, que te asusta más que la explosión. Luego, el pedido es que te refugies en un subsuelo o que te alejes de las ventanas por posibles detonaciones.
¿Qué intensidad tienen los ecos de la guerra en Dubái?
- El sábado y el domingo fueron las ofensivas más duras y continuas. Después de la muerte del líder iraní, Alí Jameneí, arremetieron más. Se oían explosiones de misiles y de drones. Entre los grupos de la comunidad argentina se dijo que tengamos listas las mochilas y los documentos por si teníamos que salir para algún lado. Ahí te baja a la realidad de que estás en una guerra. Sentís miedo.
¿Viste alguno de esos estallidos?
- El sábado le estaba mandando un audio a una amiga y de fondo se escuchaban las explosiones. Los centros de operaciones de Estados Unidos están muy cerca de aquí, pero, al menos por ahora, han atacado mucho más a Abu Dabi y Fuyaira.
Según el periódico The Standard, las autoridades de EAU impusieron multas que van desde 77 mil dólares hasta la cárcel para los creadores de contenido, atraídos en gran cantidad por el ligerísimo sistema tributario del país, que difundan imágenes o noticias perjudiciales para el orden público o la reputación del Estado. Un ciudadano británico ya fue detenido.
¿Hay alguna orden o sugerencia por parte de los mandatarios?
- En medio del conflicto, el presidente Mohamed bin Zayed Al Nahayan fue a comer al Dubái Mall como si fuera cualquiera de nosotros y no hubiera guerra. No se sabe cuándo va a terminar el conflicto, pero ellos son los más interesados en que finalice porque acá el turismo es fundamental y todo el tiempo llega gente nueva.
Y vos, ¿cómo llevás la situación?
- Venía de unos meses muy estresantes, con demasiado trabajo. Ahora, tengo muchas clases y recién vuelvo a mi casa a las ocho de la noche. Eso me hace centrarme en otra cosa. Me enteré del inicio de la discordia porque una alumna rusa me escribió: “¿Todo bien? Irán ...”. Sin embargo, vivo con mi hija de diez años y es muy distinto a estar solo.
¿Cómo está ella?
- Venimos de vivir un proceso muy difícil. Su madre falleció en julio de 2025: de un día para el otro empezó a sentirse mal y sufrió un paro mortal. Dos meses después me contrataron para protagonizar un evento en Temuco, Chile, pero los abuelos maternos pidieron una medida cautelar para que ella no abandone el país conmigo. Su abogado mediatizó el caso y metió presión con denuncias graves y falsas. Finalmente, gané el juicio y la apelación. Lograr que me acompañe fue una odisea. Con todos los cambios que tuvo que asumir, está bien. Dubái le gusta. Ella no quería ir a una escuela presencial porque no sabe inglés, así que la anoté en Teachers United, que es una escuela virtual y bilingüe.
Curriculum mata pasaporte
Bobadilla trabaja hace seis años para la World Padel Academy, que tiene una de sus sedes en el hotel Siro One Za’abeel: dos torres de 70 pisos -con restaurantes con estrellas Michelin y gimnasios- ubicadas en el centro de Dubái, cerca del Burj Khalifa, a las que llegó desde la tierra del primer piquete.
El neuquino descubrió el pádel en Cutral Co, pueblo petrolero que fue golpeado por la privatización de YPF e inauguró los cortes de rutas como método de protesta luego de que el gobierno provincial anunciase la ruptura del contrato con la empresa canadiense Agrium, que era súper desfavorable para el Estado, pero otorgaba puestos de trabajo para los locales. Demoró poco en comprender que era muy bueno con la paleta y aún menos para convencerse que la misión de ser profesional en este rincón del mundo era imposible: “Antes, para trasladarte en avión tenías que tener un gran presente. Nosotros viajábamos un día y medio en colectivo para jugar un torneo en Chaco. Quizás perdías en la primera ronda y al ratito te volvías”.
El fútbol, que sufre escasez de patadas profesionales en la Patagonia, fue su gran amor a distancia: “Era delantero y goleador en las inferiores de Alianza de Cultural Co. Le pegaba con las dos piernas, aunque era otra época y, sin desmerecer a la actual, todo se hacía más difícil”. Recién consiguió una prueba, en Arsenal de Sarandí, cuando se trasladó a Buenos Aires para estudiar Contabilidad. La carrera le sirvió para tener empleo durante siete años en el Banco Provincia, pero tampoco lo atrapo.
Todos sus caminos lo llevaron de regreso a la paleta. Desde entonces, se formó en España, ingresó dentro de las 15 mejores parejas del ranking, se convirtió en entrenador y fue contratado para enseñar en el oeste asiático: “Me mudé sin saber una palabra en inglés. El currículum pudo más que el idioma”.
Entonces, ¿el pádel te conquistó más tarde que a la generalidad de los profesionales?
- Lo agarré como un hobby con los compañeros de estudio, pero en dos años ya jugaba en la élite, fue increíble lo rápido que ascendí. Decidí hacer el curso de profesor en 1993 y desde ese momento doy clases; en principio a profesionales, ahora a amateurs. Sin querer, jugué con los mejores. Solo me quedó la espina de haber iniciado demasiado tarde o muy temprano para la historia de este deporte, que evolucionó mucho.
Tu oficio te abrió muchas fronteras: ¿tuviste alguna experiencia peor que la de Quito?
- No, no. Me llevaron a trabajar por 30 días, pero cuando llegué me robaron todo. Un día salí caminando del club y cuatro flacos me asaltaron, me golpearon y me robaron el teléfono, 1000 dólares y los documentos. Mi primera reacción fue subir a un taxi y perseguirlos; luego acudí a la policía, pero no los encontré. Después enganché una oleada de manifestaciones y paros de los trabajadores contra el presidente Lenín Moreno. Por último, la pandemia. Mucho no laburé. Me subí a un vuelo de repatriación y fue peor que la cárcel: me tuvieron diez días encerrado en una habitación en un hotel en San Telmo y tuve que tomarme un taxi para ir a Neuquén. Al ratito me llamaron de Dubái.
También estuviste en Rusia, en medio de su invasión a Ucrania: ¿qué recordás de aquel momento?
- Fui contratado para practicar con los más destacados del país. Vivía en el piso 26 de un edificio situado cerca del canal de Moscú. Lo que más miedo me dio es la cantidad de nieve; las tormentas blancas parecían tornados. No ver el sol por tanto tiempo no es lindo, pero la capital está blindada y la lucha estaba a 600 kilómetros.
Realizaste giras por gran parte del planeta: ¿Dubái es tu ciudad favorita?
- Está es como mi casa. Tenés playas hermosas y todas las facilidades. Ahora estamos en temporada alta y el clima es genial, aunque en dos o tres meses empieza el calor fuerte y la humedad brava que no te dejan salir de los espacios con aire acondicionado. Es una ciudad que no para, con muchos latinos para hacer vida social. Los árabes te hacen sentir bienvenido porque no sería lo mismo sin nosotros.
La Perla del Golfo superó los 4 millones de habitantes el 28 de agosto de 2025 y duplicó la población que tenía en 2011, gracias a que más del 90% de los ciudadanos son extranjeros. El ritmo de crecimiento apunta a tener seis millones en 2040. El jeque Mohammed bin Rashid, soberano de la ciudad, explicó que el objetivo es construir un modelo que satisfaga todas las necesidades de cualquier persona en 20 minutos.
Pádel para todos
Según el segundo World Padel Report, presentado por la Federación Internacional de Pádel, durante 2025 aumentaron 16,1% los clubes dedicados a la actividad, 15,2% las canchas (se construyeron 14.355) y un 42% los federados en las asociaciones nacionales. Qatar Sports Investments, presidido por Nasser Al-Khelaifi, también mandamás de PSG, se asoció con la FIP en 2022. Juntos, erosionaron el viejo World Pádel Tour, debilitaron el sindicato de jugadores, crearon el Premier Pádel y se adueñaron del juego. En medio del proceso, firmaron un contrato de transmisión para América con ESPN y la Federación Italiana de Tenis, la más rica y exitosa del mundo, le agregó Padel a su nombre. Su presidente, Angelo Binaghi, lo tiene claro: “Si un deporte no se ve por televisión, los niños no lo practican y está condenado a morir”.
¿A qué factores se puede atribuir el crecimiento del deporte?
- Por un lado, sacaron de España el circuito más grande del mundo, que en mi época era el Padel Pro Tour, y lo extendieron a más países, como Argentina, México, Países Bajos, Bélgica, etc. Por otro, te atrapa porque con cualquier nivel y edad te divertís. Además, muchas estrellas de otros deportes se retiran y aún son jóvenes para el pádel. Todo le da impulso.
Argentina ganó, entre hombres y mujeres, 20 de los 32 Mundiales: ¿a qué se debe este dominio?
- La primera pista se inventó en 1969 en Acapulco, México. En la década de 1970 llegó a la Argentina y se empezó a desarrollar muy fuerte en 1984 y 1985. Eramos el único país profesional en ese entonces y ganaba todos los partidos de forma muy sencilla, incluso contra España. Con el tiempo, por una cuestión de economía, muchos se mudaron a Europa y potenciaron su nivel.
¿El crecimiento de la industria se derramó en más oportunidades para los jugadores?
- Antes la única chance que tenías era hacer el circuito español. Ahora, siguen siendo contados con los dedos de la mano los que ganan muy bien, no es que el 20 del mundo sea millonario; pero tenés más opciones. Podes ir a Rusia o Dubai y que te aseguren un dinero fijo por participar. Muchos de los que se retiran se reinventan en entrenadores y son más respetados y solicitados que los que tienen antigüedad en el rubro.
Alberto Rojas, en su crónica para El Mundo, publicada el viernes 13 de marzo, relata cómo dos jóvenes rusas quieren tomarse un taxi hacía la villa de alquiler en la que viven, pero no pueden porque un sistema de guerra electrónica, ideado para desorientar los drones iraníes que pinchan sus moles de cemento, sabotea también a los sistemas de geolocalización de sus celulares, que afirman estar en medio del mar, mientras que su reloj se adapta al de Irán. El Dubái Mall está semivacío y los clubes privados con más mozos que clientes. Sin embargo, todo está abierto.
Dubái sacó la lotería en 1966, cuando descubrió el yacimiento de Fateh. Lo explotó sin cautela porque la reserva era escasa y antónimo de futuro. Ahora, el crudo representa el 1% de su PBI. Desde hace 25 años, su economía está conformada por el comercio, las finanzas y el turismo. Por su imagen, ahora bombardeada.
Rojas alerta, fuera del centro, la actividad de muchos operarios indios y paquistaníes que trabajan en nuevos edificios, mientras otras podrían caer como en jenga. Solo en Dubái, como su lema.
Mirá también











