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La revolución inclusiva de Nahuel López: jugó en la Selección, es ciego e impulsó una camiseta única en Sudamérica

Representante de los Murciélagos, llevó su idea desde Córdoba hasta Ecuador y junto a Mushuc Runa le dio vida a una camiseta en braille que dejó de ser excepción en el continente para convertirse en ejemplo.

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Por Joaquín Grasso
Nahuel López
Nahuel López, ciego de nacimiento, campeón con Los Murciélagos e impulsor de la camiseta en braille de Mushuc Runa.
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Ciego de nacimiento, Nahuel López aprendió a contemplar el mundo a través de los ojos de los demás. Primero los de su madre Alicia, que lo parió prematuro, a los cinco meses, cuando sus retinas aún no estaban listas para ver la luz. Después los de sus amigos del barrio Residencial Cabildo, al sur de la ciudad de Córdoba, donde descubrió las artimañas del potrero persiguiendo una pelota envuelta en una bolsa de nylon que crujía en cada pique y era su brújula, su manera de orientarse en medio del griterío y los motores apurados de los autos.

En el fútbol, pasión de su vida, los colores son el alma de los clubes. Su bandera. La pequeña patria. Pero a él, hincha de Belgrano y Boca, en ese orden, como quien acomoda los afectos, no lo conmueven el azul y amarillo, tampoco el celeste. “No me identifican porque no tengo idea cómo son. A mí emocionan otras cosas”, se sincera y ríe en una charla con zeapp.site.

A lo largo de la conversación se le escaparán varios chistes sobre su ceguera. Su tono de voz no busca despertar lástima, mucho menos hacer de su historia una hazaña o un ejemplo de superación. “Nunca sufrí la falta de la vista porque nunca la tuve”, explica con una naturalidad que desarma cualquier misericordia. Aprendió temprano que hay cosas que no se miran: se sienten.

Basta con que le acerquen la camiseta de Argentina, la que supo defender en los Murciélagos hasta que la rodilla le dijo basta por un tiempo, para que un frío dulce navegue por todo su cuerpo. “Con solo rozarla con el dorso de la mano ya me doy cuenta cuál es. No hace falta examinar mucho con el tacto. Sentir el escudo de AFA, las estrellas…”, confiesa quien supo ser el capitán nacional en los Juegos Parapanamericanos 2017, disputó el Grand Prix 2019 y se consagró campeón de la Copa América 2022.

Nahuel López
Nahuel López levanta uno de sus títulos conseguidos con Los Murciélagos.

Toda ropa celeste y blanca ocupa un espacio privilegiado en su museo personal que ya supera las 150 camisetas, muchas de ellas de equipos ignotos de diferentes ligas del mundo. No le quita el sueño tener entre sus manos la titular de un gigante de Europa o la más vendida de Sudamérica. Prefiere atesorar aquellas que, con sus estampados y costuras, se dejan leer con las yemas de los dedos. Como si cada una de las pequeñas cordilleras de hilo escondieran una historia.

A esta altura del partido, se asume un coleccionista empedernido. Este fanatismo lo animó a crear Tacto Futbolero, su cuenta de Instagram donde relata cómo vive el fútbol desde su perspectiva, con andanzas de cancha en cancha, y comparte modelos desconocidos. En su placard, sin embargo, son pocas las camisetas verdaderamente inclusivas. Entre ellas, una del Borussia Dortmund, que incorporó su lema “United by Borussia” en lengua de señas y braille.

En estas latitudes, algunos intentos asomaron de manera esporádica: clubes como Talleres, Gremio y América de México incluyeron sobre sus uniformes el sistema de lectoescritura en viejas campañas. Aunque se trataron de ediciones especiales. De un partido y directo al cajón de los recuerdos. “Fueron hechas por marcas de afuera, muy difíciles de conseguir. No me quería quedar solo con eso. Sentía que algo podía hacer, quería ir por más”, sostiene.

Así nació una idea que terminaría impulsando un proyecto inclusivo y revolucionario: la primera camiseta con detalles en braille confeccionada en este continente y pensada no como excepción, sino como regla.

Sin un peso en el bolsillo, empezó a contactar a pequeñas empresas. Esperaba un sí o al menos un guiño desde Argentina, pero la puerta se abrió en Ecuador. La textil Boman Sport aceptó la propuesta y no tardó en encontrar el club ideal. “Apareció Mushuc Runa, un club joven con raíces indígenas y siempre involucrado en causas sociales. Le calzó perfecto. No solamente hicieron una camiseta, las dos alternativas también tienen braille. Es algo histórico y único en el mundo”, asegura.

Las prendas rompen con el estándar europeo. Están vivas de texturas. Su entramado remite a los textiles andinos, a los ponchos y las bayetas de las comunidades kichwa de Tungurahua, especialmente del pueblo Chibuleo. El cuello en V y las mangas están atravesados por una guarda ancestral: líneas escalonadas, formas romboidales, símbolos que cuentan una historia sin necesidad de palabras.

Las camisetas de Mushuc Runa

Las camisetas de Mushuc Runa

La fiel representación de la identidad colectiva indígena de la Sierra ecuatoriana. En su espalda, de hecho, se lee “Indígenas haciendo historia”, una frase que dialoga con el presente del club, que terminó invicto en su grupo de la última Copa Sudamericana con triunfazos ante Cruzeiro en Belo Horizonte y Unión en Santa Fe. 

En el pecho, en cambio, la historia se toca: el nombre de Mushuc Runa y la marca están escritos en braille. “Fue muy buena la repercusión. La camiseta suplente color borravino fue elegida como la más linda de la LigaPro. Me escribieron varios jugadores, hasta el argentino Brian Negro”, confiesa.

Hoy se encuentra en conversaciones para que el braille esté presente en las camisetas de un equipo de Brasil, liga en la que compite -también en la de Perú- y está “un escalón más arriba en el tema de la inclusión”, y otro de la segunda división de Costa Rica. “Quiero ir por más”, avisa. Y se entusiasma con dejar esta huella en el fútbol argentino: “Como hincha, tocar una camiseta y sentir el ‘CABJ’ o el Boca Juniors sería algo fantástico”.

Aunque no se ata a un escudo e invita al resto de los clubes a generar cada vez más inclusión: “Sea River, Lanús, Argentinos Juniors o Belgrano. El que quiera abrazar el proyecto es más que bienvenido”. No reclama patentes ni honores: “El braille es de todos, es universal, pero encabezar esta iniciativa y acercarla al fútbol argentino es un orgullo”.

Nahuel López está lejos de definirse como un luchador de la vida. No le gusta la épica barata ni ese barniz de heroísmo que que el mundo le quiere imponer para tranquilizar la conciencia. A sus 28 años, transita la vida como un “atrevido y caradura”, que se animó a pedirle a la barra brava de San Pablo tocar uno de sus bombos en la tribuna del Kempes, y que fantasea con participar de un entrenamiento en algún club que quiera abrirle las puertas.

“Me encantaría poder mostrarles a los planteles que hay fútbol para ciegos. Poder charlar con los jugadores, de par a par. Hacerlos que se animen a taparse los ojos y pateen un penal o darles un pase y que la intenten parar. Eso te abre un montón la cabeza y te motiva”, admite.

Nahuel López Belgrano
Nahuel López, con la camiseta de Belgrano.

No sería nada nuevo: años atrás, cuando tambaleaba en la Primera Nacional, Instituto lo invitó a que encabezara una práctica distinta. “El plantel estaba para atrás. Ese día les hice tapar los ojos a los jugadores, después compartimos una comida y sentí que no fue una mañana perdida. No estuvieron haciendo pasadas ni en el gimnasio, pero laburaron mucho la cabeza y percibieron otras cosas que, por estar inmersos en el día a día, no se daban cuenta”. A veces, no alcanza solo con mirar el fútbol. Hay que animarse a sentirlo. 

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