El desafío oculto de las Inferiores argentinas: ¿hasta dónde llega el talento sin comida?
La crisis económica atraviesa a las inferiores y expone desigualdades que condicionan el desarrollo de miles de chicos antes de llegar a Primera.

El despertador suena antes de que salga el sol. Un pibe se levanta, junta los botines y sale a la parada del colectivo con el estómago vacío. No es una excepción ni una historia aislada. Es una postal repetida en el fútbol juvenil argentino, donde la ilusión convive con la incertidumbre diaria. En un país donde la pobreza alcanza al 28,2 por ciento de la población y al 41,3 por ciento de los chicos de entre 0 y 14 años, el sueño de llegar a Primera también se juega cada día.
“Hay chicos que quizás su última comida fue un paquete de galletitas y otros llegan después de comer bien y dormir ocho horas”, explica Alejandro Pérez Jalil, quien trabajó en las inferiores de Argentinos Juniors. En ese contraste, muchas veces, se define una carrera que recién empieza.
En las pensiones, donde viven muchos chicos del Interior, la realidad es cruda. La comida suele ser repetitiva, básica y escasa en nutrientes, marcada por presupuestos ajustados. Arroz, fideos, algo de pollo o carne económica. Y en ese contexto, aparecen diferencias que no siempre se ven desde afuera. “El chico que viene de un lugar humilde se mata porque siente que es su única oportunidad”, aclara. El hambre, en muchos casos, no es solo física.
Algunos clubes alquilan pensiones, donde conviven chicos de varias instituciones. Si el lugar exige cierto monto por cada uno, desde la organización del alojamiento utilizan una parte como ganancia y el resto para gastos. Ahí es donde el alimento que se brinda queda en segundo plano. A su vez, actualmente los mismos representantes les pagan departamentos o buscan lugares para que ahí vivan varios jugadores representados por la misma persona.
"Un chico que atiendo en mi consultorio privado me contó que no comía porque les daban ravioles con bolognesa, que no lo digerís ni loco. Pero hay otros que quizás vienen de lugares muy humildes y se comen dos platos de ravioles porque no saben cuándo van a volver a comer eso", expuso Pérez Jalil.
Jonás Rodríguez es arquero de la Reserva de San Lorenzo y en sus tiempos libres grababa videos para TikTok. En agosto de 2025 se levantó de la cama y decidió mostrar en 90 segundos su día en la pensión del club. Se volvió viral. Desayunó un café con pan y queso, almorzó pan de carne con arroz, merendó chocolatada con pan y queso y cenó ravioles con tortilla. Las críticas hacia el club llovieron. Ocho meses más tarde, Pérez Jalil asegura: "El video ese refleja totalmente la realidad. Creo que en la mayoría de los clubes pasa eso".
Jonás Rodríguez contó cómo se vive el día a día en la pensión de San Lorenzo
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La mirada de Hermes Desio, quien fue Director de Fútbol Formativo en River, Estudiantes y en la Selección Argentina, entre otros, va un paso más allá. Para él, el problema no es nuevo, pero sí estructural. “Muchos ven al fútbol juvenil como un gasto y no como una inversión”, advierte. Y apunta a lo esencial: nutrición y descanso. Sin eso, para él todo lo demás pierde sentido. “Queremos que el chico piense, pero si no tiene oxígeno en el cerebro porque no comió, no puede. No es que no quiere, no puede”, sostiene y marca un silencio crudo.
Hay historias que explican todo sin necesidad de estadísticas. Chicos que reciben una vianda del club y la reparten con su familia. Otros que no comen antes de entrenar porque no llegan a tiempo entre el colegio y la práctica. El fútbol aparece como una salida, pero también como un reflejo de la desigualdad. “En el camino hay millones de obstáculos”, dice Desio. Y en ese recorrido, no todos parten desde el mismo lugar.
Ahora Desio toma aire y reflexiona por un largo rato de manera apasionada, como quien puede hablar durante horas de un mismo tema: "Mientras sigamos en el fútbol argentino con el exitismo de ganar no vamos a cambiar. Eso lo tengo claro. Si pensamos que ganar es ser exitoso estamos muy lejos de la realidad. Primero hay que laburar otras cosas y eso lo tienen que entender los dirigentes. En River me han dicho que no salían campeones hace años, sin embargo, llegaban un montón de jugadores a Primera. En Estudiantes de La Plata me pasó que un día Verón dejó bien claro que no le interesaba salir campeón, que quería formar jugadores y personas. Y vos ves que las categorías de Estudiantes no salen campeones y llegan un montón a Primera. Nosotros nos confundimos . 'Che, ¿cómo saliste el sábado?'. Te responden: 'Le ganamos en puntos. Empatamos dos, perdimos una'. ¿A quién le ganaste en puntos? No confundamos ser competitivos con ganar a cualquier precio".
El talento, en Argentina, sobra. Pero no todos los cuerpos crecen igual, ni todas las cabezas piensan en las mismas condiciones. Formar un futbolista no es solo enseñarle a patear una pelota. Es garantizarle lo básico.





