El Argentina Open debate acerca de las apuestas y las amenazas: las voces de los protagonistas
El eco de las intimidaciones que sufrieron el español Nikolás Sández Izquierdo y el argentino Román Burruchaga en el Challenger de Rosario llegaron al Argentina Open. Juan Manuel Cerúndolo, Luciano Darderi y Sebastián Báez reflexionaron acerca de uno de los virus del tenis.

El Challenger de Rosario provocó un terremoto: Nikolás Sánchez Izquierdo corrió la alfombra y quedó expuesta la mugre. Cien minutos antes del partido con Valerio Aboian, el español recibió un mensaje de un número que desconocía. El texto le aseguró que tenían localizada a su familia, demostró que sabían su dirección -con calle, dirección y departamento- y lo invitó a perder para evitar un secuestro y graves consecuencias. Con miedo y la sensación de que en cualquier momento podía pasar algo, salió a la cancha y perdió. Al día siguiente, le hizo caso a su cabeza y su cuerpo: tomó el primer vuelo, abandonó su gira (debía jugar la clasificación en Buenos Aires) y volvió a su casa. Sin embargo, los ecos de su pesadilla llegaron al Argentina Open.
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Román Burruchaga, hijo de Jorge, debutó en el torneo más prestigioso del país con una fugaz victoria frente al serbio Laslo Djere. El éxito le permitió escalar al puesto 98 del ranking en vivo (ingresó por primera vez al Top 100) y sonreír tras unos días “un poco estresantes”. El diestro de 24 años también padeció una situación chocante en el torneo santafesino, en el que perdió la final ante Camilo Ugo Carabelli: “Me llegaron varios mensajes. Tenían datos sobre mí y mi familia. Hicimos la denuncia, estuve en una sala con dos policías, hablé con la fiscalía y tuve custodia el sábado y el domingo. De la ATP no recibí mensajes. Son cosas que no se las deseo a nadie”.
Las mafias de apostadores existen, al menos, desde 2016. Una década atrás, una investigación de la BBC denunció a cincuenta profesionales por arreglo de partidos con pandillas de Rusia, el norte de Italia y Sicilia. No obstante, estos grupos perdieron el monopolio de la intimidación tras el boom de las apuestas deportivas en línea. Ahora, la violencia es banal en las redes sociales: casi no se distingue lo peligroso de lo inofensivo. El italiano Luciano Darderi, quien debutará el jueves, analizó: “Todo el mundo te escribe después de los partidos. Es muy difícil de controlar, no se puede. Está en cada uno ver cómo lo maneja”. En sintonía, Burruchaga sentenció: “Lo normalizamos”.
La Asociación de Tenis Femenina (WTA), junto a la Federación Internacional de Tenis (ITF) y los organizadores de Wimbledon y el US Open, contrataron a Threat Matrix. Luego de la revisión de 1.6 millones de publicaciones en redes sociales en 2024, la empresa especialista en datos encontró 8.000 comentarios “abusivos” y comprobó que el 40% fueron enviados por “apostadores furiosos”. Además, denunció a las fuerzas policiales 15 casos de “abuso atroz” y abrió un canal de asesoramiento para los jugadores y los participantes de los Grand Slams. En cambio, la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) no participó, pese a que comunicó que los primeros 245 hombres de la clasificación acumularon más de 162.000 mensajes con insultos en las redes sociales durante 2025.
Sebastián Báez, cuarto preclasificado en el campeonato porteño, reveló que cada vez usa menos Instagram porque “te puede consumir todo el día” y es un espacio en el que “los apostadores te pueden decir cualquier cosa”. Ejemplos hay tantos como tenistas. La británica Katie Boulter (84°) venció 6-7, 6-1 y 6-1 a la anfitriona Carole Monnet (179°) en la última edición de Roland Garros. Al ser la favorita, su derrota en el primer set destruyó muchas apuestas y, cuando desbloqueó su celular, leyó “espero que te dé cáncer”, “velas y un ataúd para toda tu familia” y “vete al infierno, gasté el dinero que me envió mi madre”. Dos meses antes, el galo Arthur Bouqier tuvo una arenga para su debut ante el alemán Florian Broska: “Te juro que, si pierdes, nunca te perdonaré, te seguiré a ti y a tu familia para hacerte daño, incluso si eso significa ir a la cárcel. Si pierdo estos 2000 euros, estaré en la calle y mi vida no tendrá sentido. Juro por la vida de mi madre que iré a por ti”.
Después de su triunfo por doble 6-2 ante el alemán Daniel Altmaier, el zurdo Juan Manuel Cerúndolo, quien jugará el jueves contra el español Pedro Martínez en busca de acceder a los cuartos de final, se sumó a la discusión: “Es complejo buscarle una solución. Hay que cancelar las apuestas, pero sería terminar con un negocio que no sé ni los millones que mueve. Es raro, a nosotros nos tienen muy cortitos: tenés que denunciar todos los mensajes y ni siquiera podés contestarle a un amigo que te consulta ‘che, ¿para vos quién gana?’ Después ves sus sponsor y hay algo que no cuadra. Esto llegó a un límite fuerte y espero que hagan algo al respecto”.
Cerúndolo apuntó contra la ATP y reveló las amenazas que le llegan a sus redes sociales: “Voy a matar a tu mamá”
Daniel Mérida, español de 21 calendarios, comenzó a apilar promesas de tragedias desde que tenía 17 años y empezó a competir en los torneos Futures, que reparten la menor cantidad de dinero y de puntos y son el primer eslabón del profesionalismo. Entonces, propuso: “Se podría prohibir apostar en partidos donde juegan menores de edad. Las organizaciones deberían dar un paso al frente, pero nos tienen como secundarios”. La respuesta se la dieron los grillos: cricrí, cricrí, cricrí.

La entidad que organiza la mayoría de los torneos masculinos, con excepción de los Grand Slams, avaló en 2018 que los campeonatos que supervisa puedan tener de patrocinadores a casinos y casas de apuestas. Desde que abrió esa puerta, los torneos no se cansan de perseguir courtsiders (personas que asisten a los partidos y aprovechan la demora que tiene la información en llegar a Internet para ganar dinero, ya que en el tenis se puede pronosticar en cada punto) y la Agencia Internacional para la Integridad del Tenis (ITIA) castiga cada temporada a más profesionales por aceptar sobornos. El árbol tapa el bosque.
El tenis, deporte con aproximadamente 106 millones de jugadores activos, empeoró desde que en 2018 Marco Trungelliti confesó que le habían ofrecido “entre cinco mil y diez mil dólares” por pactar el desarrollo de un duelo en el circuito Challenger y “casi diez veces más” por hacerlo a nivel ATP. Al mercado negro, se sumó el incentivo a las apuestas: la ITF firmó hace cinco días un acuerdo con Betsson. Los partidos de la ATP, que en Argentina casi siempre se transmiten por Disney Plus, se pueden ver en vivo y gratis por diferentes casinos en línea. Tal vez, tengan que intervenir los Estados. En Argentina, el 40% de los 8.000 adolescentes encuestados por el informe “Apostar no es un juego” había apostado recientemente o lo hace con frecuencia. No obstante, el proyecto de ley para prevenir la ludopatía, aprobado por la Cámara de Diputados en noviembre de 2024, descansa en el Senado y podría perder estado parlamentario próximamente. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
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