De las inferiores de River al gol que no gritó: la historia de Thiago Serrago
A los 21 años, el pibe abrió el partido ante su exequipo y prefirió no celebrar en la goleada 4-1 de Tigre en el Monumental.

El Monumental apenas había comenzado a respirar fútbol cuando Tiago Serrago capturó la pelota y la mandó al fondo del arco. A los cinco minutos, el juvenil de Tigre abrió el marcador ante River, pero su reacción fue completamente inesperada: bajó la cabeza, cerró los puños y no festejó.
Con apenas 21 años, el mediocampista ofensivo vive a préstamo en Tigre, pero su ficha y su corazón pertenecen a Núñez. Fue justamente en River donde se formó como futbolista y, según sus propias palabras, es "hincha para siempre". Ese sentimiento lo empujó a contener el grito de gol, el primero del 4-1 final, aún cuando era el primero con la camiseta del Matador.
(0-1) El gol de Serrago para Tigre ante River
La historia de Serrago en River comenzó en 2021, cuando se incorporó a las inferiores con edad de Sexta División. Su talento le permitió ascender rápidamente a la Quinta y más tarde entrenar con la Reserva, dirigida entonces por Juanjo Borrelli y Gustavo Fermani. Siempre se movió por la banda derecha, con perfil diestro, buen manejo y panorama. En su entorno, lo comparan con un joven Nacho Fernández por estilo y despliegue.
El club de Núñez lo tiene bien considerado. Tanto, que apenas obtuvo el pasaporte comunitario —una llave para emigrar a Europa—, le firmaron un contrato largo: vínculo hasta diciembre de 2027 y una cláusula de salida de 100 millones de euros. Hoy está cedido a Tigre hasta fin de año, con una opción de compra de 1,5 millones de dólares.

Antes de aterrizar en Victoria, tuvo varias experiencias fuera de casa. Debutó como profesional en Defensa y Justicia en febrero de 2024, con un breve ingreso ante Central Córdoba. Luego fue prestado a Aldosivi, donde sumó rodaje y fue clave en la lucha por la permanencia. Tras volver a River, fue campeón con la Reserva y salió nuevamente: esta vez, su destino fue Tigre.
El tanto en el Monumental no fue un gol más para Serrago. Fue una mezcla de revancha, emoción y respeto. Celebró por dentro, sintiendo la contradicción de haberle convertido al club que lo formó. Su presente lo encuentra buscando minutos, pero con la memoria clavada en los pasillos de Núñez, donde todo comenzó.
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