A paso firme y con el arco propio cerrado: Central Córdoba construye otra racha positiva
El Madres de Ciudades volvió a transformarse en una fortaleza. Con la victoria frente a Riestra estiró la racha a cuatro sin perder como local. Aguerre sumó otros 90 minutos con valla invicta.
Con el pasar de las fechas, Central Córdoba maduró deportivamente y comprendió a lo que debía jugar. Su capacidad de adaptación a las formas le brindaron herramientas para poder comenzar a sumar. Entendiendo a las formas como un medio para alcanzar un objetivo, en el Madres de Ciudades encontró una racha positiva que lo acomodó en las tablas de posiciones.
Mirá también
Central Córdoba (SE) volvió al triunfo ante un Riestra sin alegrías en el Torneo Apertura
“Estos partidos se sufren, venimos haciendo milagros. Hicimos cinco goles en el torneo y tenemos 12 puntos. Esos golcitos que hacemos los exprimimos al máximo”, cuenta Alan Aguerre, uno de los referentes y sobrevivientes de la temporada pasada.
La palabra de Alan Aguerre, arquero de Central Córdoba
Con tres victorias y un empate, los dirigidos por Lucas Pusineri construyen una base de número positivas, que le permite alejarse de sus rivales directos por la permanencia e instalarse en una posición expectantes por llegar los octavos de final.
“Nuestra idea y objetivo siempre es estar entre los ocho. Es el camino, así que contento por el triunfo”, saborea las mieles del éxito Fernando Martínez, con la necesidad de seguir demostrando que Santiago del Estero es una provincia complicada para visitar. “Nos sentimos cómodos jugando de local, está marcado. Si bien en el primer partido perdimos, habíamos hecho todo para ganar, pero sacamos un plus más. Es verdad que contra Riestra no fue un buen partido desde lo futbolístico, aunque desde lo actitudinal lo dimos todo”, aporta Aguerre, interviniendo oportunamente como cuando cuida su arco.
El Ferroviario se hace camino al andar y se anima a soñar. No es uno de los equipos más vistosos, pero aprovecha sus momentos. Con muy poca efectividad, tuvo la inteligencia suficiente para llegar a 12 puntos. Aprendió a identificar los momentos: entendió cuando atacar y cuando replegar, engrosando las estadísticas que hoy le permiten nuevamente soñar. Porque en el Oeste se avanza a paso firme y con el arco cerrado.
Mirá también





