Así piensa Fernando Diniz, nuevo técnico del primer rival de Platense en la Copa Libertadores
Campeón de la Gloria Eterna con Fluminense y de paso por la Selección de Brasil, Diniz tendrá su estreno con el Timão en Vicente López. El libreto del ex-Vasco da Gama y los recaudos que deberá tomar el Calamar para un partido histórico.

Es diciembre de 2023 en Arabia Saudita. En pleno Mundial de Clubes, a Pep Guardiola -revolucionario del fútbol mundial, otro triplete conquistado con el Manchester City- le preguntan por un hombre. Ese hombre, responde Pep, "es la escuela brasileña". Se refiere a Fernando Diniz, recién ganador de la Copa Libertadores con Fluminense frente a Boca. Némesis ideológico de su "juego de posición" -orden a través de la ocupación de espacios- con su "juego aposicional" -la pelota como eje- al que vencerá por 4 a 0 en una final sin equivalencias. Tres años después, Diniz -fugaz interino en una selección de Brasil europeizada- es el nuevo entrenador de Corinthians. ¿Su primer rival? Platense. De la Gloria Eterna en el Maracaná a debutar con el Timão en Vicente López.
Aquejado por una pérdida de creatividad consecuente con sus lesiones arriba, Corinthians -que, entre sus filas, tiene al neerlandés Memphis Depay o al inglés Jesse Lingard, nombres tan rutilantes como exóticos- es la peor fuerza ofensiva del Brasileirão (ocho goles en diez partidos) y se encuentra al límite de la zona roja. Eyectado como de la Canarinha salió Dorival Júnior y rescatado del paro fue Diniz, hasta febrero en Vasco da Gama. Realista ante el apuro de la prensa, negó que se vaya a "ver su dedo" de inmediato. El Calamar, a pesar de todo, no hará mal en cuidarse del "Dinizismo".
Pases cortos en distancias cortas: el "relacionismo" como bandera
"Mi inspiración viene de los jugadores". Así sienta las bases de su ideario Diniz y así se ha reflejado en sus equipos. Salidas por abajo con ambos volantes centrales a los costados del arquero. Enganches de la calidad de Paulo Henrique Ganso, Matheus Pereira o Philippe Coutinho siendo opciones en la base. Y extremos pegados en la misma banda, como lo sufriera Boca en Río ante Keno y Jhon Arias. Fútbol total, sin posiciones fijas y con un alto grado de libertad. "Jogo bonito".
No menos cierto es que esta intención de juego requiere niveles de precisión y de coordinación superiores a los de la media. Si en Fluminense ese contexto se produjo naturalmente, en Cruzeiro y en Vasco las cosas no carburaron y, por ende, los problemas defensivos afloraron. En un Corinthians golpeado, sin Depay, Lingard ni su goleador Yuri Alberto, Platense puede competir y soñar a partir de la cobertura de espacios.

Atraer y liberar para jugar al espacio
En la temporada 2022/23, la Premier League fue puesta patas para arriba por Roberto De Zerbi. Con Alexis Mac Allister y Moisés Caicedo como amos y señores del juego, el italiano condujo al Brighton a jugar la Europa League gracias a un fútbol memorable. ¿La principal receta para ello? Hacer venir al rival para, después, filtrar rápido a la espalda de sus líneas y fulminarlo con espacios. "Transiciones artificiales" que Diniz, con matices, también pretende favorecer en sus equipos.
La jerarquía de Marcelo y la inteligencia de André fueron los bastiones de un Flu que se hartó de romper presiones ajenas con virtudes propias. En el Timão, Breno Bidón -fino zurdo sobre la derecha- y Rodrigo Garro -viejo conocido del fútbol argentino- pueden destrabar cerrojos como el que presumiblemente planteará el Marrón. Ni por momento -fuera de los playoffs en el grupo A del Apertura y sin remates al arco en el 0 a 0 con Lanús- ni por desigualdad técnica, sería recomendable para los dirigidos por Walter Zunino salir a apretar y arriesgarse a correr desde atrás.
Así fue el empate entre Lanús y Platense
Presionar arriba para no hundirse y sufrir
Por concepción, los equipos de Diniz suelen atacar mucho mejor de lo que defienden. Platense, que se replegará desde el círculo central hacia atrás, tendrá poco tiempo y espacio para salir y, por tanto, deberá tomar buenas decisiones. Para impedirlo, estará su rival: a menores distancias con la pelota, mayores facilidades para recuperarla cerca del área calamar. "La presión, diría Jürgen Klopp, es el mejor mediapunta".
En cambio, si los caminos se le cierran a Corinthians y no queda otra opción más que el juego en largo para el suplente Pedro Raul o el joven e inexperto Kayke, ganar la segunda jugada -ojos hacia Maxi Amarfil y Martín Barrios- abrirá un abanico de opciones para lastimar a un conjunto paulista tendiente a partirse. En ese paisaje, Guido Mainero y Juan Gauto pueden hacerse un festín a la espalda de dos carrileros como Matheus Bidu y Matheuzinho.
Una página dorada empieza a escribirse en el libro de la centenaria historia de Platense. En frente, un equipo que sabe lo que pesa la Copa Libertadores y que, aun de capa caída, atesora calidades para imponerse. Y un vínculo con la escuela brasileña que, de la mano de Fernando Diniz, buscará hacerse valer en Vicente López.





