El regreso del MotoGP en Brasil tras 37 años peligra por fuertes lluvias
El circuito Ayrton Senna se inundó a días de la vuelta del Gran Premio de Goiana y crece la preocupación de cara al evento.

A contrarreloj y bajo un diluvio persistente, el Autódromo Ayrton Senna enfrenta serios inconvenientes a pocos días del inicio del Gran Premio de Goiana. La ciudad brasileña viene soportando lluvias continuas desde el lunes, un fenómeno que superó todas las previsiones y puso en jaque los preparativos de la competencia.
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El circuito, reacondicionado para recibir nuevamente la categoría tras casi cuatro décadas, evidenció rápidamente las consecuencias del temporal. Aunque el asfalto resistió en un primer momento, las zonas aledañas comenzaron a acumular agua y complicaron la operatividad general del predio.
Durante la mañana del martes, el acceso al paddock quedó inutilizable por la inundación del túnel principal. En paralelo, sectores de pasto y tierra aparecían completamente anegados, mientras que la pista apenas mostraba humedad sin llegar a formar charcos de gravedad.
Sin embargo, el panorama empeoró con el correr de las horas y la intensidad de la lluvia volvió a escalar. Para la tarde, el drenaje ya no dio abasto y varias curvas clave presentaban acumulaciones importantes, especialmente en el ingreso a la recta principal y en la primera variante.

Ante este escenario, las autoridades locales activaron una alerta por posibles inundaciones repentinas en toda la ciudad. El aviso, difundido a través de celulares, advertía sobre el "riesgo de inundaciones repentinas y abundantes durante las lluvias. Se recomienda a la población buscar refugio seguro y evitar transitar por las zonas afectadas".
Mientras tanto, equipos de emergencia y organismos municipales trabajan en distintos puntos críticos para minimizar riesgos. Según medios locales, las tareas incluyen monitoreo constante y asistencia preventiva, con el objetivo de actuar rápidamente frente a cualquier eventualidad.
Dentro del circuito, los operarios intensificaron las labores para recuperar condiciones óptimas antes del viernes. Tras las precipitaciones iniciales, se utilizaron camiones para remover el agua, y el calor ayudó a secar parcialmente la superficie durante la mañana del martes.
Con el inicio de la actividad cada vez más cerca, la incertidumbre se mantiene latente en Goiania. Las previsiones no son alentadoras y, aunque nadie quiere pensar en una suspensión, la continuidad del clima adverso podría complicar el desarrollo del evento.





