Palestina, Cataluña y más: todas las manifestaciones políticas de Pep Guardiola
El entrenador español se ha caracterizado a lo largo de su carrera por opinar sobre distintos temas que otros protagonistas prefieren evitar.

Pep Guardiola hace tiempo dejó de ser solo uno de los entrenadores más influyentes del fútbol moderno. Su figura, asociada al juego de posesión, a los títulos y a la excelencia táctica, también se transformó en una voz para muchos por su involucramiento constante en causas políticas, sociales y humanitarias. En los últimos años, y especialmente en el último tiempo, el actual técnico del Manchester City volvió a quedar en el centro de la escena por sus declaraciones públicas sobre Palestina, un conflicto que expuso una vez más su postura: el fútbol no puede ni debe estar aislado del mundo real.
Durante un acto solidario realizado en Barcelona, Guardiola participó de un concierto benéfico en apoyo al pueblo palestino y brindó un discurso que rápidamente se viralizó. Allí habló del sufrimiento de los civiles, hizo foco en la situación de los niños y cuestionó el silencio internacional frente a la violencia en Gaza. Sus palabras, cargadas de emoción y crudeza, no tardaron en cruzar fronteras y generar repercusión en medios deportivos y políticos. Días después, ya en Inglaterra y en la previa de un partido oficial con el City, el entrenador volvió sobre el tema ante la prensa y amplió su mensaje: no solo mencionó a Palestina, sino también otros conflictos armados como los de Ucrania y Sudán, insistiendo en que la defensa de la vida humana está por encima de cualquier ideología.
Como ocurrió otras veces, la reacción no tardó en llegar. Sectores de la política y distintas organizaciones criticaron a Guardiola por “mezclar fútbol con política” y le reclamaron que se limite a hablar de deporte. En Manchester, incluso, representantes de la comunidad judía local expresaron su malestar por la forma en que se refirió al conflicto en Medio Oriente, reclamándole mayor equilibrio y sensibilidad ante otros episodios de violencia. La respuesta del catalán fue fiel a su estilo: aseguró que condena todas las guerras y todas las muertes de civiles, y que su postura no es contra un pueblo sino contra cualquier forma de injusticia.

Este compromiso político no es una novedad en la vida de Guardiola. Mucho antes de pronunciarse sobre Palestina, el ex entrenador del Barcelona ya había quedado marcado por su postura a favor del independentismo catalán. En 2017 participó activamente de manifestaciones en apoyo al derecho a decidir de Catalunya y, un año más tarde, fue sancionado por la Federación Inglesa por lucir un lazo amarillo en la solapa de su saco durante los partidos, símbolo de respaldo a dirigentes independentistas encarcelados. Aquella imagen recorrió el mundo y reforzó su perfil de entrenador militante, dispuesto a asumir costos personales por sus convicciones.
A ese posicionamiento se sumaron, con el paso del tiempo, otras causas globales. Guardiola fue una de las figuras del fútbol que se expresó públicamente en apoyo al movimiento Black Lives Matter tras el asesinato de George Floyd, respaldó campañas contra el racismo y defendió la diversidad dentro y fuera de las canchas. En cada una de esas intervenciones, el catalán dejó en claro que entiende su rol como una plataforma con impacto global, y que el silencio, en determinados contextos, también es una forma de tomar partido.





