Las dos realidades del Cuti Romero: villano en Tottenham, héroe en la Selección Argentina
El defensor cordobés atraviesa una temporada de contrastes extremos. En Inglaterra acumula ocho amarillas, una roja y cuatro partidos de suspensión en los que su equipo no pudo ganar en tres de ellos. En Argentina, es pieza irremplazable del equipo que sueña con el bicampeonato en el Mundial 2026.

Cristian Romero es, al mismo tiempo, el problema y la solución. En el Tottenham lo suspenden, su equipo pierde sin él y se hunde en la tabla. En cambio, en la Selección Argentina lo esperan como agua en el desierto, como el defensor que le pone el cuerpo a todo y le da jerarquía a una línea de fondo que no concibe reemplazarlo. Las dos realidades del Cuti conviven en una misma temporada y no podrían ser más opuestas.
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La temporada 2025/26 con el elenco inglés tiene números que incomodan. En 28 partidos disputados entre la Premier League, la Champions League y la Supercopa de Europa, el cordobés acumuló seis goles, ocho tarjetas amarillas y una roja, con un promedio de tiempo jugado que expone cuánto lo necesita el equipo cuando está disponible: 2.326 minutos en total hasta el momento. El problema es que cada vez que está ausente, el Tottenham se cae.
La última expulsión le costó cara al equipo y al propio Cuti, quien es el capitán y uno de los referentes máximos del plantel. Sin Romero en cancha por suspensión, los Spurs jugaron los últimos cuatro partidos y no pudieron ganar ninguno de local. Cayó ante Newcastle, Arsenal y Crystal Palace, tres derrotas en casa que profundizaron la crisis. La única excepción fue la victoria ante Fulham de visitante, aunque esa también se dio sin él en el campo de juego. El equipo está a un punto del descenso y el panorama es alarmante.
A ese contexto deportivo se suma una situación contractual que ya tiene resolución anticipada: pese a tener contrato vigente, todo indica que Romero no seguirá en el Tottenham a partir del próximo mercado de pases. Una salida que, visto el presente del club, difícilmente sorprenda a alguien.
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Pero hay otra historia, y es bien distinta. Con la camiseta de la Selección Argentina, Cristian Romero es otra cosa. Es el mariscal de la defensa, el jugador que Scaloni no negocia, el que pone el cuerpo antes de que llegue el problema. En un año de Mundial, su presente con la Albiceleste ilusiona: primero la Finalissima prevista para el 27 de marzo y después la gran cita de 2026, donde Argentina buscará defender el título y convertirse en bicampeón del mundo.
El Cuti que se ve en el Tottenham entre expulsiones y derrotas es el mismo que en la Selección hace que todo funcione. Dos realidades, un mismo jugador, una misma temporada.

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