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Un River al que le importan más los alrededores que los resultados

La hemorragia de derrotas y la posible salida de Gallardo es también la consecuencia de un pésimo diagnóstico del plantel, en especial en la delantera. El club progresa en las obras, siempre bienvenidas, pero descuida desde hace rato lo central, el fútbol.

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Por Andrés Burgo
Marcelo Gallardo
Gallardo acompaña al plantel tras otra derrota en este Apertura (Fotobaires)
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En su nuevo libro, Postfútbol, el escritor chileno Juan Pablo Meneses lanza una teoría que puede aplicarse al River actual, el que perdió con Vélez y volvió a ser una fábrica mayorista de derrotas, con 12 caídas en los últimos 20 partidos, una hemorragia que posiblemente le costará el puesto a Marcelo Gallardo en estas horas. "Vamos rumbo a un deporte donde no va a importar tanto el resultado, porque todo lo que está alrededor es lo que importa", le dijo Meneses al periodista Roberto Parrottino en Tiempo Argentino.

Solo en las últimas semanas, River estrenó una nueva camiseta alternativa, abrió otro restaurante en el estadio, informó de un convenio con la Federación Japonesa de Fútbol, firmó un contrato para shows y espectáculos en el Monumental y, desde ya, anunció la ampliación del estadio, que será techado y pasará a albergar a 101.000 espectadores.

Salvo la estética de la camiseta violeta -una apreciación subjetiva-, ninguna de estas novedades puede ser censurada. Al contrario: suponen verdaderos progresos para el club y un genuino orgullo para los hinchas. Pero, si volvemos a la teoría de Meneses, es fácil relacionarla con un River en el que los resultados parecen haber dejado de ser la prioridad hace tiempo, no sólo en estas horas que pueden desembocar en la salida del técnico-estatua.

No se trata de oponerse al progreso institucional sino de no olvidar lo más importante en este tipo de clubes: el fútbol. Por ejemplo, que River descuidó su plantel en los últimos años y en particular en el último mercado de pases. ¿Cómo se explica en que no haya contratado una necesidad evidente, la de uno o dos delanteros con goles o que al menos generen peligro? ¿Fue incapacidad futbolística o soberbia? Parece un chiste pero no lo es: el River actual tiene más restaurantes que delanteros.

Así se retiró la delegación de River del José Amalfitani tras la derrota ante Vélez

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La fantasmagórica participación de Sebastián Driussi y Facundo Colidio contra Vélez ya ni siquiera sorprendió: hoy River tiene una delantera NI NI, que ni hace goles ni patea al arco. En verdad, que ni siquiera pisa el área rival. La ceguera futbolística para no haber reforzado ese puesto le cabe tanto a Gallardo como a los dirigentes encargados del fútbol. Al Muñeco seguramente le costará el puesto: la dirigencia no podrá volver a equivocarse.

El entrenador español Juanma Lillo dijo hace poco otra frase similar, en un contexto diferente pero también relacionable a River, que "en el fútbol la guarnición se está comiendo al solomillo (plato principal)". O cómo olvidar cuando Ramón Díaz le dedicó un título al Boca de Mauricio Macri a finales de los 90 al grito de “No alcanza con tener plata, hay que jugar bien al fútbol”.

Este River tiene plata, está ordenado, es un oasis en el fútbol argentino -en Argentina, en verdad-. Pero lo que no tiene es fútbol. Entonces no es negocio.

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