River y un mercado de pases todavía a mitad de camino
Tras haber sumado a Moreno y Vera en el mediocampo, el plantel sigue sin reforzarse en la delantera, el otro punto a mejorar tras el pésimo cierre de 2025. La polémica por Villa, el desaire de Andino y la opción de Carrizo.

River se despidió del 2025 hace 46 días, el 24 de noviembre en la derrota 3 a 2 ante Racing, y debutará oficialmente en 2026 en apenas 15 días, el sábado 24, contra Barracas Central. El reloj también comenzó a correr en la pretemporada, ya muy cerca del primer partido, este domingo ante Millonarios de Colombia, en Uruguay. Es decir que, con el mercado de pases ya en su zona de definición, River sigue a mitad de camino: comenzó muy bien con dos refuerzos clave por posición y jerarquía, los volantes centrales Aníbal Moreno y Fausto Vera, pero se diluyó desde entonces.
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La tercera incorporación, Matías Viña, es otro nombre de prestigio, aunque el lateral izquierdo uruguayo tuvo poca actividad en los últimos meses por problemas físicos y, se supone -a la espera de las primeras declaraciones de Marcelo Gallardo-, tampoco llega como titular: el dueño de ese puesto es Marcos Acuña. De todas maneras, el punto rojo es la ausencia de, al menos, un delantero más. Aunque el fútbol no es algorítmico y hasta las mejores incorporaciones pueden fallar -y viceversa-, el final de 2025 fue demasiado bochornoso como para que el plantel no se refuerce en ofensiva.
Ahí está, todavía fresca, la abulia ofensiva de un River que no le hizo cosquillas a Sarmiento ni Gimnasia en el Monumental -despedido por el grito “Que se vayan todos”-, y que casi no le pateó al arco a Boca en la Bombonera. Las alternativas habían quedado tan cortas que contra Vélez, en la última fecha del Clausura, Gallardo decidió el ingreso de varios juveniles, entre ellos el debut del delantero Joaquín Freitas, que este verano se quedó en Buenos Aires, lejos de los 33 jugadores que viajaron a la pretemporada de San Martín de los Andes. Lo mismo ocurrió con Bautista Dadín, otro de los jóvenes atacantes que había sumado minutos en el segundo semestre de 2025.
Ya sin Miguel Borja, hoy River sólo cuenta con cinco delanteros, tres con experiencia en Primera, Maximiliano Salas, Facundo Colidio y Sebastián Driussi, y dos juveniles, Ian Subiabre y Agustín Ruberto. El único 9 por características naturales es Ruberto, pero el miércoles recién cumplirá 20 años, en 2025 no pudo jugar por una grave lesión y tiene muy pocos minutos en Primera: incluso fue más tenido en cuenta por Martín Demichelis que por Gallardo.
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La ausencia de nuevos delanteros tiene varias razones. Hay, primero, una cuestión económica: el presupuesto ya no es el mismo de 2025, cuando River gastó demasiado dinero para cumplir los pedidos del Muñeco, una política que fue revisada por la actual dirigencia. También están frescos los millones gastados por futbolistas sobrevaluados que se sumaron al plantel pero no lo reforzaron.
Hubo además, como suele ocurrir, varias negociaciones que no se concretaron, aunque en dos de ellas River no salió bien parado. Que el club de Núñez se haya convertido en una opción secundaria para Santino Andino, un joven que acaba de irse a la B con Godoy Cruz y prefiere irse a un fútbol secundario como el de Grecia, suena a pérdida de seducción.
El caso de Sebastián Villa no puede omitirse: el delantero colombiano, con dos causas de abuso sexual -en una fue condenado, en 2023, y en la otra absuelto, en 2025-, no llegó a Núñez porque Independiente Rivadavia pidió muchísimo dinero, pero River hizo una oferta, mostró interés. Su eventual llegada habría generado el enojo de una porción muy importante de socios, otro ejemplo de un mercado de pases con un buen comienzo pero todavía a mitad de camino, al menos hasta que se concrete la llegada de Maher Carrizo, que no es justamente un 9 pero al menos reforzaría un sector hoy debilitado.
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