Agenda

Estadísticas

Reels

Un Coudet de doble filo: un River penoso, un River hermoso

El Chacho se expuso con los cambios y un final con cinco defensores que lo habrían dejado en el ojo de la tormenta en caso de un empate, pero ese pragmatismo -a pesar del pésimo partido- va acompañado por tres triunfos seguidos, una racha que River no conseguía desde mayo.

Author
Por Andrés Burgo
River ganó pero no brilló ante Estudiantes de Río Cuarto
River ganó pero no brilló ante Estudiantes de Río Cuarto
+ Seguinos en

Los triunfos siempre son hermosos pero hacía rato que River no conseguía uno tan horrible: no es cuestión de hurgar en el archivo pero el 2 a 0 en Río Cuarto se trató de una sensación parecida a la de un partido de noviembre de 2024, un extrañísimo 2-1 a Estudiantes en La Plata con goles de Facundo Colidio y Maximiliano Meza, cuando todavía Marcelo Gallardo tenía viento a favor tras su regreso. El juego del equipo de Eduardo Coudet este domingo en Córdoba fue tan penoso que el Estudiantes local, aún sin haber rematado al arco de Santiago Beltrán, mereció empatar.

La filosofía de River tiene dos partes que se complementan, ganar y jugar bien, y ninguna es suficiente sin la otra. Por más que los números sean obvios y están a la vista, no hay que desmerecerlos ni hacerles la vista gorda: el Chacho ganó nueve puntos sobre nueve posibles y, sumados a los cuatro conseguidos en la despedida del Muñeco y el interinato de Marcelo Escudero, River lleva una racha de 13 sobre 15. Es un cambio formidable: agarró el equipo por fuera del top 8 y ya pegó el salto a lo alto, por lo que Coudet comenzó a redimir una parte de la exigencia del club.

La otra parte, la de jugar bien -y ser ofensivos-, quedó especialmente en deuda este domingo: fue un River muy feo de ver, no sólo por su pésimo primer tiempo sino también por su línea de cinco defensores sobre el final que se pareció mucho a una herejía para la historia del club, pero a la vez un retorno al pragmatismo que River había perdido en la última etapa de un Gallardo de bronce, sin hambre, que sólo quería ganar de una única forma.

Es cierto que, tras esos 45 minutos sin inventiva ofensiva ni rebeldía individual -especialmente irritante el partido de Ian Subiabre, como si estuviera de vuelta cuando todavía no llegó a ningún lado-, le siguió un cambio de actitud en el complemento y una pizca de suerte por el insólito pisotón a Sebastián Driussi al final de una jugada intrascendente -penal moderno, penal de VAR, pero penal al fin-.

Así fue el triunfo de River sobre Estudiantes de Río Cuarto

Así fue el triunfo de River sobre Estudiantes de Río Cuarto

Antes y después, el River de Coudet sufrió un partido que, es cierto, nadie debió decir en la previa que sería cómodo. Casi sin proyecciones de Gonzalo Montiel y Marcos Acuña en el primer tiempo, y con un único remate a la distancia de Aníbal Moreno, River quedó supeditado a la movilidad de Joaquín Freitas, el único revulsivo para un equipo espeso, sin chispa, otra vez con un Tomás Galván sin frescura.

En medio de las decisiones acertadas del VAR -las tres-, River se encontró con el gol y Coudet apeló a un pragmatismo muy poco habitual en River pero menos escandaloso que la catarata de derrotas en la que se había convertido el equipo de Gallardo. El 5-3-1-1 del final fue jugar con fuego: el Chacho habría quedado en el ojo de la tormenta si Estudiantes de Río Cuarto le empataba a un equipo con línea de cinco defensores entre Montiel, Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero (de gran nivel), ¡Paulo Díaz! y Matías Viña.

El glorioso Juanfer Quintero regaló una hermosa asistencia en el 2 a 0 pero antes había protagonizado otro mal ingreso. El autor del gol más importante de la historia de River no para de regalar pelotas que terminan en contraataques filosos para los rivales: así será difícil que merezca la titularidad. El gol de Maxi Salas, en tanto, completa el retorno al gol de los delanteros, como ya antes habían conseguido Driussi y Subiabre.

El gol de Maximiliano Salas para liquidar el triunfo de River sobre Estudiantes de Río Cuarto (0-2)

El gol de Maximiliano Salas para liquidar el triunfo de River sobre Estudiantes de Río Cuarto (0-2)

River no ganaba tres partidos desde mayo pasado, cuando consiguió cinco triunfos seguidos -Boca, Vélez, Barcelona, Barracas Central e Independiente del Valle-, una racha más sustentada en las estadísticas que en el juego que terminó con el cachetazo de Platense. Este River de Coudet, lógicamente, no ofrece garantías, pero pedirle más en tan poco tiempo suena a exceso.

Lo urgente, los resultados, empezó a solucionarlo. Para lo importante, el juego, hay tiempo.

Te puede interesar