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El "test de estrés" del críquet en Pakistán: La PSL ante el abismo de la crisis energética

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El "test de estrés" del críquet en Pakistán: La PSL ante el abismo de la crisis energética
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Amjad Ali

Islamabad (Pakistán), 27 mar (EFE).- La Superliga de Críquet de Pakistán (PSL), el activo comercial más rentable del deporte paquistaní, ha entrado en "economía de guerra". Por primera vez en su historia, la undécima edición de la liga se disputará a puerta cerrada, sin público y bajo un estricto régimen de austeridad energética.

La medida pone a prueba la resiliencia de un modelo de negocio que hasta hace poco desafiaba la inestabilidad de la región. Con el conflicto del Golfo disparando los costes logísticos y la moneda local en mínimos, la gran pregunta para los inversores es si el blindaje financiero anunciado por el regulador será suficiente para evitar el colapso del ecosistema.

El golpe al "Matchday Revenue"

La decisión de la Junta de Críquet de Pakistán (PCB) de disputar el torneo a puerta cerrada por la crisis de combustible, derivada de la escalada por la guerra en Irán y el estrecho de Ormuz, ha dejado en shock a los inversores.

Los ingresos por taquilla (“gate receipts”) constituyen una de las columnas vertebrales del sistema.

“Cada año depende de la venta de entradas cuánto se genera”, explicó a EFE Raza Kitchlew, portavoz de la PCB. “Las entradas se venden sobre recibos, por lo que aún no tenemos una idea de cuánto habrían generado este año”, añadió.

Esta falta de previsibilidad contable es lo que ha obligado al presidente de la junta, Mohsin Naqvi, a anunciar un plan de compensación contractual para las ocho franquicias, evitando así un colapso financiero de los equipos que dependen de ese flujo de caja inmediato.

Tensión entre el capital privado y el regulador

La entrada de fondos como CD Ventures, liderado por Gohar Shah, ha elevado la profesionalización de la liga, pero también la exigencia de rentabilidad.

Shah, quien recientemente adquirió el 98% de la franquicia Multan Sultans por una cifra cercana a los 1.850 millones de rupias paquistaníes (unos 6,55 millones de dólares), reclamó una compensación.

“Nos gustaría que mis compañeros interesados fueran compensados por las pérdidas financieras debido a la naturaleza restringida del torneo. Vamos a sufrir mucho de forma monetaria, pero de nuevo, no es algo que yo pueda controlar”, dijo.

Para el inversor privado, la reducción de sedes de seis a solo dos (Lahore y Karachi, las principales ciudades del país) y la cancelación de la ceremonia de apertura no solo ahorran energía, también eliminan activos de patrocinio físico y visibilidad de marca, devaluando el producto en el corto plazo.

La reforma financiera: Del dólar a la rupia

En un movimiento para mitigar la devaluación de la moneda local, la PCB ha modificado el modelo financiero de la liga. A partir de esta edición de 2026, los pagos y repartos se realizarán en rupias paquistaníes (PKR) en lugar de dólares (USD).

Esta medida busca proteger a las franquicias, que generan sus ingresos en moneda local pero antes debían cumplir con obligaciones en dólares, un riesgo cambiario que se volvió insoportable con la crisis actual.

Además, para mantener el atractivo de la liga frente a gigantes como la IPL india, la junta ha garantizado un suelo de reparto de 850 millones de PKR por franquicia del pool central hasta 2030.

También, incentivos de producción, con un giro hacia el modelo "Watch-from-home", que incluye una mayor inversión en tecnología de transmisión para compensar el silencio en las gradas y sitúa a los derechos audiovisuales y al patrocinio digital en la principal vía sostenible de ingresos.

Desafíos de costes operativos (OPEX)

Las métricas de la undécima edición reflejan una liga en fase de contención de daños.

Con un coste de energía industrial proyectado en 55 PKR/kWh, el encendido de torres de iluminación en seis sedes habría disparado el OPEX (gasto operativo) por encima de los márgenes de beneficio del Pool Central, que en 2023 generó ingresos récord de 5.000 millones de rupias.

La centralización de la liga en dos ciudades, junto con la garantía de un ingreso mínimo de 850 millones de PKR por franquicia hasta 2030 actúan como un cortafuegos financiero.

Sin embargo, el desafío reside en el tope salarial de 1,4 millones de dólares por equipo; una cifra que, sumada a la desdolarización del modelo y la incertidumbre logística, dificulta la retención de activos de talento frente a la hegemonía de la IPL india.

El "test de estrés" del críquet en Pakistán: La PSL ante el abismo de la crisis energética

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