Lo crió su abuelo, se cambió el apellido y será refuerzo de Estudiantes (RC) tras dejar Barracas
El mediocampista de corte defensivo surgió de las Inferiores de San Lorenzo y luego tuvo mucha continuidad en El Guapo. Su dura historia de vida y el regreso a su ciudad natal.

Luego de la partida de Javier Ruiz, Barracas Central se desprenderá de los servicios de un jugador que supo ser importante: se trata de Siro Rosané, quien se irá en calidad de cedido por un año a Estudiantes de Río Cuarto, uno de los ascendidos de la Primera Nacional y club de su ciudad natal. Este regreso no fue casual, ya que el propio jugador habría tenido intenciones de volver para estar cerca de su familia. Incluso Belgrano mostró interés por él, pero se decantó por el León.
Se trata de un refuerzo con sentido de pertenencia, ya que allí hizo sus primeros pasos en el deporte para luego viajar a Buenos Aires y realizar Inferiores en San Lorenzo, equipo en el que debutó profesionalmente bajo las órdenes de Diego Dabove. Lo que pocos conocen es la historia de redención que hay detrás de Rosané, que ni siquiera es su apellido de nacimiento.
En principio se iba a llamar Siro Cabral, pero su vida cambió por completo durante su infancia. Cuando era chico, su padre lo abandonó junto a sus dos hermanos, Gino y Vito, pero el golpe duro llegó en 2013 luego del fallecimiento de su madre en un accidente automovilístico. Su papá no se hizo cargo de la crianza pero la figura de su abuelo, Carlos Rosané, fue la que lo hizo seguir adelante.
"Mi abuelo hace de mamá y de papá. Estuvo siempre cuando lo necesitamos, fue un pilar muy grande. Cuando yo vivía allá, él hacía todo: cocinaba, lavaba la ropa, planchaba, nos llevaba al colegio y a entrenar. No sé dónde estaríamos hoy sin él. También está mi tía Josefina que nos ayudó un montón. Todos aportaron un poco para que nosotros estemos bien", destacó el futbolista de 25 años en una nota para Clarín en 2021.
El especial llamado entre Rosané y su abuelo tras su primer gol en primera: "Lloré como un chico"
El 26 de septiembre de ese año convirtió su primer gol como profesional y, post partido, se viralizó un llamado con su abuelo, quien no pudo ocultar su emoción y lágrimas. "Saliste en todos lados. Estoy feliz, lloré como un chico", expresó Carlos, quien fue exjugador y participó en clubes como Estudiantes (RC), Belgrano y Atlético Santa Rosa de La Pampa. Luego fue DT de varios equipos de la Liga de Río Cuarto y hasta salió campeón con Ateneo Vecinos de General Cabrera.
"Río Cuarto es chico y lo solemos ver pasar, pero él pasa de largo y no nos da bola. No hay más relación. La verdad es que desde el momento en que se fue no pensé en hacerme la cabeza para tratar de entender qué le habrá pasado o qué fue lo que nosotros le hicimos para que nos dejara de prestarnos atención. Siempre fui para adelante. Con lo que teníamos, con mi abuelo, mi tía y mis hermanos solamente pensamos en salir adelante y dejarlo a él con sus problemas", señaló Siro respecto del abandono de su papá. Así, llegará a una institución que necesitará de sus servicios y con la que conecta en identidad tanto con el club como con la ciudad.





