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El fin del invicto de Unión y una señal de alerta que exige respuestas

El equipo de Leonardo Madelón perdió ante uno de los más sólidos del torneo. El Halcón puso un freno, pero también un advertencia para mejorar.

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Por Adriel Driussi
Unión
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El fútbol, en su esencia más pura, suele castigar la falta de lectura y la carencia de rebeldía. Unión llegó al "Tito" Tomaghello con una racha de seis partidos invicto, pero se fue de Florencio Varela con las manos vacías y una sensación de desconcierto que duele más que el propio 0-2 abajo.

Perder ante Defensa y Justicia, hoy por hoy uno de los proyectos futbolísticos más serios y consolidados del país, entra dentro de los parámetros de lo "lógico". Lo que rompe cualquier análisis lineal es el contexto: Unión disputó 60 minutos con un jugador más.

La expulsión de Rubén Botta promediando la primera mitad parecía ser el guiño definitivo del destino para que el equipo de Leonardo Madelón estirara su buen momento. Sin embargo, lo que debió ser una ventaja estratégica se transformó en una carga psicológica. El Tatengue tuvo la pelota, sí, pero tener la posesión no siempre es sinónimo de tener el control.

El compacto de la victora de Defensa y Justicia ante Unión

El compacto de la victora de Defensa y Justicia ante Unión

El Halcón, lejos de amedrentarse, se replegó con inteligencia, cerró los caminos interiores y obligó a Unión a un juego lateralizado, previsible y, por momentos, cansino. El Tatengue cayó en la trampa de la "superioridad numérica pasiva": movió la pelota de banda a banda sin lastimar, sin cambio de ritmo y, sobre todo, sin la agresividad necesaria para romper un bloque bajo que se hizo fuerte en su propio campo.

En el momento donde el partido pedía un revulsivo, una idea distinta o un desequilibrio individual que rompiera la monotonía, la mirada se posó en el banco de suplentes. Sin embargo, una vez más, las variantes no dieron resultados. Los que entraron, no respondieron. Y este es un diagnóstico que empieza a preocupar porque no es la primera vez que sucede en lo que va del torneo.

Cuando Madelón necesitó que los relevos inyectaran frescura o profundidad para aprovechar el hombre de más, se encontró con rendimientos opacos que no lograron torcer el rumbo del encuentro. La falta de recambio determinante se está volviendo un techo para las aspiraciones del equipo; si el plan "A" se traba, el "B" parece no tener la fuerza necesaria para forzar el resultado.

Leonardo Madelón
El Unión de Madelón perdió el invicto en el torneo Apertura (Foto: Prensa Unión).

La derrota corta una racha positiva, pero deja una lección obligatoria para lo que viene. En el fútbol de hoy, la jerarquía no solo se mide en el 11 contra 11, sino en la capacidad de lectura cuando el escenario cambia a tu favor. Defensa y Justicia, incluso con diez, mostró trazos de un equipo con oficio, que supo cuándo golpear y cómo defender.

Nadie debe encender las alarmas de manera desmedida por una derrota en una cancha donde caen casi todos. Pero sí es momento de analizar "puertas adentro" por qué el equipo se nubló ante una oportunidad tan clara y, sobre todo, por qué el aporte desde el banco sigue siendo una cuenta pendiente.

Unión sigue en la pelea y tiene argumentos para retomar la senda del triunfo, pero en Varela quedó claro que, a veces, el jugador de más es el que más falta hace si no sabés cómo usarlo.

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