Por qué es tan difícil dejar de morderte las uñas y qué consecuencias tiene
Un hábito común puede esconder señales de ansiedad, estrés y hasta provocar problemas de salud.

Morderse las uñas es un gesto que muchos hacen sin darse cuenta, en situaciones de nervios, aburrimiento o concentración. Pero este hábito, conocido como onicofagia, va más allá de una simple costumbre, puede tener un impacto real en la salud física y emocional. Conocé los detalles.
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Por qué es tan difícil dejar de morderte las uñas y qué consecuencias tiene
La onicofagia es una conducta repetitiva centrada en el cuerpo, que suele comenzar en la infancia y continuar en la adolescencia o adultez. No se trata de una "manía inofensiva", sino de una respuesta automática frente a tensiones internas como el estrés o la ansiedad. En algunos casos, puede volverse tan compulsiva que requiere atención profesional.
Efectos de la onicofagia en el cuerpo y la salud
Morderse las uñas de forma constante puede generar desde microlesiones en la piel hasta problemas dentales. A largo plazo, las consecuencias no son solo estéticas, sino también médicas.
Entre los principales riesgos se encuentran:
- Uñas quebradizas, deformadas o doloridas
- Infecciones como paroniquia, causadas por bacterias y hongos
- Lesiones bucales y desgaste dental
- Malestar emocional y vergüenza por el aspecto de las manos
Además, los gérmenes que se acumulan debajo de las uñas pueden ingresar al organismo, provocando molestias digestivas o infecciones orales.

¿Se puede dejar de morderse las uñas?
La clave está en entender por qué aparece el impulso y qué función cumple. Muchas veces, el hábito surge como una descarga frente a emociones difíciles de manejar. Por eso, el primer paso es reconocer cuándo y por qué ocurre.
Algunas estrategias útiles para reducir este comportamiento son:
- Mantener las uñas cortas y prolijas
- Usar barreras físicas (curitas, esmaltes amargos)
- Reemplazar el hábito por una acción alternativa (juguetes antiestrés, respiración consciente)
- Buscar ayuda profesional si el hábito se vuelve difícil de controlar
La terapia cognitivo-conductual es una de las herramientas más eficaces para abordar la onicofagia persistente y trabajar sobre sus causas emocionales.





