Ni vinagre ni bicarbonato: un sencillo truco para limpiar el horno y las hornallas de la cocina
Con ingredientes que tenés en casa, podés mantener tu horno reluciente y evitar ese molesto humo, cuidando tu salud y tu bolsillo.

El horno es un aliado fundamental en la cocina, pero también uno de los electrodomésticos que más batalla dan a la hora de la limpieza. Ese humo que a veces se arma no suele ser por comida quemada, sino por la acumulación de restos viejos. Estos residuos, al calentarse, no solo pueden generar un riesgo de incendio, sino que también liberan partículas que afectan nuestra respiración. Conocé los detalles.
Para que tu horno siempre esté diez puntos, lo ideal es pasarle un trapito húmedo después de cada vez que lo usás, especialmente si salpicó algo. Además, cada seis meses es clave hacerle una limpieza bien profunda. Esto te va a ayudar a evitar que se junte mugre difícil, grasa y bacterias. La buena noticia es que no necesitás gastar una fortuna en productos caros.
Para la suciedad más liviana, la sal de mesa es una gran aliada para una limpieza rápida. Solo tenés que mezclarla con agua, esparcirla por el interior del horno y dejarla actuar unos minutos. Después, enjuagás con un paño húmedo y listo. Otro tip con aroma fresco es el limón: con su jugo y cáscaras en un recipiente con agua, lo calentás en el horno y el vapor te ayuda a ablandar la grasa.

Pero si la cosa viene heavy y el horno está muy sucio, la combinación ganadora es bicarbonato de sodio y vinagre. Hacés una pasta con estos ingredientes, la aplicás sobre la mugre incrustada y la dejás laburar por varias horas, si es posible toda la noche. Al otro día, con una esponja húmeda, vas a ver cómo la suciedad se desprende casi sola. Este truco también es perfecto para las bandejas quemadas.
Estos métodos caseros no solo son económicos y amigables con el ambiente, sino que también son seguros y dejan el horno impecable y sin olores feos. Así, te asegurás de cocinar siempre en un ambiente limpio y sano. Recordá que forrar las bandejas o retirar todo el plato al sacarlo puede evitar mucho enchastre, facilitando la limpieza del día a día.





