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Murió la Ley de Alquileres: los inquilinos podrían quedarse aunque el propietario no quiera renovar el contrato

La derogación de la Ley de Alquileres cambió las reglas y les da una herramienta clave a los inquilinos.

ley de alquileres
El cambio en la Ley de Alquileres modificó el panorama a nivel nacional.
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La derogación de la famosa Ley de Alquileres modificó el vínculo entre quienes alquilan y quienes alquilan viviendas en Argentina. En concreto, ahora los inquilinos pueden continuar viviendo en el inmueble aun cuando el dueño no quiera renovar el contrato, siempre que no se inicie un proceso judicial de desalojo.

Con la eliminación de la Ley 27.551 (que establecía, entre otras cosas, contratos mínimos de tres años y actualización anual con índice oficial), el mercado volvió a regirse por el Código Civil y Comercial (CCyC), lo que permite acordar libremente duración, moneda de pago y ajustes del alquiler.

En la práctica eso significa que, cuando un contrato vence y el propietario decide no renovarlo, el inquilino no debe irse automáticamente. El dueño debe primero comunicar formalmente su intención y, si el inquilino no se va, iniciar un juicio de desalojo. Hasta que el juez no falle, el locatario tiene derecho a seguir en la vivienda y no puede ser forzado a irse por la fuerza.

Estos son los pasos que suelen exigirse al propietario para recuperar la vivienda:

La derogación de la ley también simplificó la negociación entre partes, eliminando plazos mínimos y actualizaciones obligatorias, aunque también generó inquietudes sobre precios y condiciones en los nuevos contratos.

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