¿Hay que humedecer los frutos secos antes de comerlos o es solo un mito?
Remojar frutos secos se volvió una práctica cada vez más popular, pero no siempre es necesario para aprovechar sus nutrientes.

Los frutos secos como almendras, nueces o avellanas forman parte de muchas dietas saludables y se consumen a diario en todo el mundo. En los últimos años surgió una tendencia que recomienda remojarlos en agua antes de comerlos para mejorar su digestión y absorción de nutrientes. La práctica se popularizó en redes sociales y en planes de alimentación natural. Pero no todos saben si realmente es necesario hacerlo o si se trata solo de una moda. Conocé los detalles.
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La respuesta corta es que no es obligatorio humedecer los frutos secos antes de consumirlos, aunque en algunos casos puede aportar beneficios. El remojo puede ayudar a reducir ciertos compuestos naturales llamados antinutrientes, como el ácido fítico, que en grandes cantidades puede dificultar la absorción de minerales. Sin embargo, para la mayoría de las personas sanas comerlos secos sigue siendo completamente seguro y nutritivo.
Entre los principales efectos que puede tener el remojo, especialistas en nutrición suelen destacar los siguientes puntos:
- Mejora la digestión en personas con sensibilidad digestiva.
- Reduce ligeramente el ácido fítico, lo que facilita la absorción de minerales.
- Vuelve los frutos secos más blandos, lo que puede mejorar la textura al comerlos.
- Puede activar procesos enzimáticos naturales del alimento.
Aun así, también hay que tener en cuenta que el remojo no convierte a los frutos secos en un alimento “más saludable” de forma radical. Sus grasas saludables, proteínas y fibra ya están presentes incluso cuando se consumen secos. Por eso, nutricionistas suelen recomendar priorizar la calidad del producto y moderar la cantidad, más que enfocarse únicamente en este proceso.
En definitiva, remojar frutos secos es una opción útil para algunas personas, pero no una regla obligatoria. Si te resultan pesados para la digestión, podés probar dejarlos en agua entre 6 y 8 horas y luego enjuagarlos. Si no tenés molestias, comerlos directamente sigue siendo una forma práctica y muy nutritiva de incorporarlos a la dieta diaria.
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