Estrés crónico: cómo manejarlo y encontrar el equilibrio
Expertos explican por qué el estrés crónico afecta el cuerpo y la mente, y ofrecen estrategias prácticas para recuperar el control.

El estrés crónico es una respuesta prolongada del cuerpo ante situaciones que percibimos como amenazantes o fuera de control, y puede volverse un problema serio cuando persiste sin alivio. En momentos de incertidumbre, como cambios económicos, laborales o personales, muchas personas sienten tensión constante, que puede manifestarse tanto en lo físico como en lo emocional.
Claves para manejar el estrés crónico y encontrar el equilibrio
A diferencia del estrés agudo, que es puntual y desaparece cuando la situación cambia, el estrés crónico se mantiene en el tiempo y desgasta al organismo. Se activa de forma continua la respuesta de “lucha o huida”, lo que lleva al cuerpo a segregar hormonas como el cortisol de manera persistente, con impacto negativo en la salud si no se frena.
Entre los efectos más frecuentes del estrés prolongado se encuentran:
- Sensación constante de alerta o agobio
- Fatiga mental y física
- Dificultades para dormir o concentrarse
- Tensión muscular y dolores de cabeza
- Cambios en el apetito o el estado de ánimo
Para disminuir el impacto del estrés crónico, especialmente en contextos inciertos, varios especialistas recomiendan:
- Centrarte en lo que podés controlar, organizando tus rutinas y prioridades para recuperar la sensación de dirección.
- Establecer una rutina flexible que combine momentos de trabajo con descanso y actividades que disfrutes.
- Practicar técnicas de atención plena o respiración consciente para calmar la mente y reducir la tensión física.
- Limitar la sobreexposición a noticias o información que alimenta la ansiedad, eligiendo fuentes confiables.
- Fomentar el autocuidado y el apoyo social, como hablar con amistades o familiares y buscar espacios de contención.
Reconocer las señales del estrés crónico es clave para poder actuar a tiempo, ya que mantener estos niveles elevados afecta tanto el bienestar emocional como la salud física a largo plazo.





