Independiente no la tiene que dejar pasar otra vez
El Rojo no tuvo un gran partido en Mendoza pero desaprovechó una ráfaga del segundo tiempo que con más atención le podría haber significado el tercer triunfo al hilo.

Hace bastante tiempo que en Independiente nos acostumbramos a que pueda pasar de todo. A que en solo cuestión de minutos una situación pueda cambiar drásticamente para un lado y el otro sin que nadie se sorprenda. Una deuda ya paga puede volver a deberse, un refuerzo ya cerrado puede caerse y levantarse y un partido que parecía perdido puede darse vuelta y volver a perderse. En la cancha, el equipo de Gustavo Quinteros no pudo con la Lepra mendocina y en los escritorios, los dirigentes no pueden con nadie. Bah, el club ya no puede más con ellos.
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Primero quedándonos con la pelota, el Rojo volvió a mostrar falencias donde menos se espera que es en el fondo. En los tres goles de nuestro homónimo mendocino podemos encontrar apellidos habituales en las buenas que esta vez dieron la sensación que les faltó algo para evitar las malas.
Mostrarse flojitos en marca y respuesta es algo que en este fútbol argentino de detalles, de buscar el mango, de pelearla con lo justo, te deja con las manos vacías. También se paga muy caro la ineficacia de los delanteros que no liquidaron el pleito cuando todo estaba a favor. Pero tanto Gabriel Ávalos como Matías Abaldo vienen en un gran momento y también sería injusto caerles sin piedad a los dos delanteros. Iván Marcone no pudo repetir el nivel de la semana anterior y el resto de la mitad de cancha no termina de hallarse. Hay algo que falta o que aún no funciona. El sector más en deuda.
Aunque si hablamos de deuda hay que ocuparse de los dirigentes ¿Cuales? Los de siempre, es solo cuestión de googlearlos y ver en cuantas comisiones directivas estuvieron los que hoy hablan de sanear el club. ¿Qué disfraz usarán en estas elecciones para seguir? ¿Con quienes harán alianzas para no tener que irse? ¿Qué otra deuda que parecía estar pagada volverá como un boomerang? Independiente pierde prestigio, patrimonio y partidos cada vez que ellos mueven un dedo ¿De quienes estoy hablando? El hincha de Independiente los conoce. Los conoce perfecto, se hace el que se olvida cada 4 años, pero después cuando se vuelve a ir otro juvenil libre o por 2 pesos, o cuando cae una inhibición por algo que ni se sabía que estaba firmado, o cuando se promete agrandar el estadio y después... y después no pasa nada.
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Independiente algún día deberá sacudirse de este lastre que lo empuja a una mediocridad en la que Gustavo Quinteros tendrá que evitar caer. Convenciendo a los jugadores para salir a jugar los partidos a la altura de lo que el Rojo se merece. Que la misma camiseta que parece que pesa cuando tienen dos partidos malos es la misma que te levanta y hasta te puede poner en la Selección Argentina si demostrás lo necesario.
El equipo perdió el primer partido del año y ante un rival que transita las buenas, por eso no es necesario ser tajante en algunas cuestiones. Queda la segunda parada en Mendoza, ante Gimnasia, un rival con una realidad diferente a la de la lepra mendocina pero con la misma obligación de ganar que este semestre no se puede escapar otro tren.





