En Independiente está prohibido ilusionarse
El Rojo otra vez jugó mal y ahora perdió con Instituto en Córdoba. El anhelo de pelear el título cada vez parece más lejano.

No sorprende a nadie. Es más: hasta el más optimista de los hinchas seguro que en el fondo temía que llegara otra vez este momento de sentir que el equipo que debería representarlo ya lo decepciona. Otra vez la apatía, los errores ridículos en el fondo y una falta de creatividad pasmosa se tradujeron en una nueva derrota. Independiente no juega a nada y se nota. Todas las líneas muestran problemas y cualquier rival se le agranda, se le anima y puede lastimarlo. Cada llegada es un peligro gigante y aunque numéricamente está cerca de los puestos de arriba, su juego y su endeble resistencia no permiten ilusionarse con nada.
El penal que pidió Independiente ante Instituto
Para entender el hastío que sienten muchos hinchas, no sólo hay que fijarse que ni siquiera supo sostener la ventaja que había conseguido en el primer cuarto de hora y se lo empataron en menos de un minuto, el Rojo vuelve a repetir errores. Se confunde en el fondo, se siente superado en el medio y queda aislado arriba. Esta nota está firmada no por una cuestión de ego o vanidad, simplemente porque lo aquí vertido corre por mi cuenta y realmente me cuesta confiar en un equipo al que le convierten un gol como el segundo. Un tanto que de tan amateur más de uno se lo bordaría en la camiseta. Porque no es que lo que preocupa es que Independiente ganó uno de los últimos cinco, el problema es que en 10 partidos jugados en este semestre no le funciona lo que hace o intenta. Ah, tampoco olvidemos el detalle de que al Rojo no le cobraron uno de los penales más escandalosos que se hayan visto en el fútbol argentino, pero cómo era a favor y no en contra, casi nadie lo va a comentar.
Así fue el triunfo de Instituto sobre Independiente
Más allá de los números que pueden meterlo en los playoffs, cuesta confiar en que este grupo tenga el nivel, la templanza y el orden para pasar los mano a mano. Sólo el hecho de aferrarse a que en ediciones anteriores otros equipos irregulares alcanzaron la gloria o al menos la final juegan a favor del deseo de consagración. Sólo un bajón de juego ajeno mucho más pronunciado que el propio alimenta alguna ilusión. Porque las advertencias ya fueron debidamente hechas en forma de goles absurdos, minutos de desconcierto, centros a la nada, actitudes de fastidio y otros etcéteras no nos permiten despegar los pies de la tierra. Con lo hecho hasta ahora parece que falta muchísimo, pero realmente muchísimo para creer que al menos se puede ser protagonista.
Mirá también
Las duras bajas de Independiente por la fecha FIFA
Ya consumada la derrota, Gustavo Quinteros dejó una frase que puede ampliarse. "Falta conseguir una seriedad defensiva que no tenemos", expresó el entrenador, y sinceramente esa seriedad no solamente falta en una faceta de su equipo. Independiente no es serio en casi nada. Hay desprolijidad en organización de pretemporadas y amistosos, en pagos, en compras, en ventas y hasta ridículas promesas de obras en el estadio que nunca llegaron. En casi todos los frentes pasan cosas y para colmo de males nadie paga las consecuencias. Bah, si, esos costos los paga Independiente que va perdiendo prestigio en cada desilusión deportiva o institucional que atraviesa el club.





