Independiente se conforma con poco
El Rojo empató ante un Boca alternativo y apenas se trajo un punto que no le alcanza para meterse en los playoffs, el único objetivo del semestre.

En esta época vivimos viendo recortes arbitrarios, cuentas que se sacan en busca del beneficio propio o el perjuicio ajeno y estadística fría analizada sin contexto para llamar la atención, indignar o conformar. Por eso, la puesta en valor de los cuatro puntos sobre seis en juego en los duelos ante Racing y Boca, es entendible pero conformista. Independiente, aún sin tener bien en claro a qué juega, se trajo un punto de la Bombonera, en un partido donde le faltó audacia y para colmo le cobraron un ridículo penal en contra.
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La clasificación a los playoffs del único torneo que enfrenta el Rojo está en riesgo y si bien la última lectura es el reciente empate, ante los suplentes de Boca, muchos puntos que hoy faltan se fueron perdiendo en Mendoza, en Rosario e incluso en Avellaneda. El problema radica en que en muchos de esos casos, al igual que hoy, los de Gustavo Quinteros juegan incómodos, sostenidos por individualidades que van fluctuando y que no permiten tener cierta regularidad. Cuesta entender que es lo que está construyendo el entrenador ya que el equipo no tiene ni una intención sostenida que le de una identidad ni siquiera un pragmatismo que le permita sostenerse desde lo numérico.
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El Rojo no estuvo ni cerca de ser un desastre en La Boca y tampoco es que enfrente pusieron lo peor que tenían, de hecho muchas de las alternativas del Xeneize pelearían el puesto incluso en este Independiente, sin embargo no alcanza. El 1 a 1 no conforma porque no hay manera de leerlo como algo positivo. No suma para lo inmediato ni para el largo plazo y queda más el sinsabor de no haber aprovechado la oportunidad de exigirse un poco más e hilvanar dos clásicos seguidos que al menos desde lo anímico podían empujar a un equipo que desde lo futbolístico no entusiasma.
Otra vez, de cara a la recta final de estos torneos de grupos y definición de eliminación directa, el Rojo llega con un equipo contando las monedas y viendo si le alcanza para meterse por la ventana. Cada uno juzgará si es justo para este plantel y el entrenador. Para el club sin duda que es poco. Poquísimo, aunque muchos de los dirigentes que estaban ayer, siguen hoy y se quieren quedar mañana, pretendan convencernos de lo contrario.
En el calendario quedan Defensa y Justicia, Deportivo Riestra y San Lorenzo para dignificar el semestre y meterse en los duelos mano a mano. De más está decir que no es un objetivo tan grande salir octavo en un grupo de quince, aunque sí es un fracaso muy duro ni siquiera conseguirlo. Sin rumbo claro, con pocos puntos y casi nada de fútbol, el Rojo espera mucho más de lo que hasta ahora ofrece.
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