Guía para padres: cómo lograr que los niños se concentren, a través de los dibujos animados
Una estrategia simple permite aprovechar las series infantiles para entrenar la atención y luego trasladarla a otras actividades cotidianas.

Muchos padres creen que los dibujos animados solo distraen, pero bien utilizados pueden convertirse en una herramienta para entrenar la atención. El secreto no está en dejar al chico frente a la pantalla sin límites, sino en acompañar y guiar ese momento. Con una estrategia clara, el contenido audiovisual puede funcionar como punto de partida para otras tareas.
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Guía para padres: cómo lograr que los niños se concentren, a través de los dibujos animados
Sí, es posible mejorar la concentración a través de los dibujos animados si se usan de manera planificada. La clave está en transformar el consumo pasivo en una experiencia activa y luego conectar esa atención con otra actividad, como hacer la tarea, leer o dibujar. El cerebro infantil responde mejor cuando hay interés previo, y los personajes favoritos pueden convertirse en aliados.
Para lograrlo, podés aplicar estos pasos concretos en casa:
- Elegí contenidos adecuados, con historias simples y sin sobreestimulación visual.
- Limitá el tiempo, idealmente entre 15 y 25 minutos.
- Mirá junto a tu hijo y hacé preguntas sobre lo que ocurre en la historia.
- Pedile que relate lo que entendió al terminar el episodio.
- Conectá el dibujo con otra actividad, como dibujar a los personajes o escribir una escena.
- Este proceso entrena la memoria, la comprensión y la atención sostenida.
El momento clave llega después de apagar la tele. Ahí es donde se consolida el aprendizaje. Si el chico puede contar lo que vio o relacionarlo con otra tarea, está practicando concentración dirigida. El objetivo no es el dibujo en sí, sino usarlo como puente hacia actividades que requieren foco, como estudiar o resolver un ejercicio.
En definitiva, los dibujos animados no son enemigos de la concentración. Con acompañamiento y límites claros, pueden ser una herramienta útil para que los chicos desarrollen atención y luego la apliquen en otros desafíos diarios. El rol del adulto es fundamental para guiar y sostener ese proceso.




