El grito de Mané que frenó el abandono de Senegal para ser campeón de la Copa África
El referente africano se plantó en el momento más caliente de la final ante Marruecos y evitó que su selección dejara el partido tras un fallo arbitral polémico.

La final de la Copa África estuvo al borde de romperse. Un gol mal anulado, un penal cobrado para Marruecos y una decisión arbitral que desató la furia de Senegal empujaron a los jugadores hacia los vestuarios. En medio del caos, cuando todo indicaba que el partido podía terminar en escándalo, apareció la voz de Sadio Mané para cambiar el destino del torneo.
Mirá también
Así fue la insólita definición de la final de la Copa Africana entre Senegal y Marruecos
La imagen recorrió el mundo en cuestión de minutos. Mientras varios futbolistas senegaleses se retiraban del campo de juego tras el penal sancionado a favor de Marruecos, Mané se quedó solo, plantado frente al túnel, y comenzó a gritarles a sus compañeros para que regresaran. “¡Ey, ey! ¡Vuelvan! ¡Tenemos que jugar como hombres!”, se escuchó con claridad en la transmisión oficial.
El delantero, figura histórica del seleccionado, incluso intercambió palabras con un dirigente ubicado en la tribuna, explicándole su postura. De a poco, su liderazgo hizo efecto: uno por uno, los jugadores fueron volviendo al campo, aun cuando la bronca seguía intacta.
Aunque Mané no llevaba la cinta de capitán —la lució Idrissa Gueye ante la ausencia de Kalidou Koulibaly—, su peso dentro del grupo fue determinante. Nadie discutió su llamado. Senegal volvió a jugar y el destino terminó dándole la razón.
El penal, ejecutado por Brahim Díaz, fue increíblemente fallado, y el partido siguió su curso hasta definirse en el alargue, donde Senegal se consagró campeón de África. Lo que pudo haber sido un abandono histórico terminó convertido en una coronación inolvidable.
Tras el pitazo final, Mané fue elegido MVP del torneo. Más allá de no haber sido decisivo en la final, había sido clave en el camino al título con goles determinantes, como el de la semifinal ante Egipto. Pero, sobre todo, quedó marcado por esa reacción que sostuvo al equipo cuando todo estaba a punto de derrumbarse.
Si Senegal levantó el trofeo, fue por fútbol, carácter y liderazgo. Y en ese instante límite, el grito de Mané fue tan importante como cualquier gol.
Mirá también





