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Fue campeón del mundo con Brasil en 2002 y entró a Gran Hermano por problemas económicos: “Necesito el dinero”

Se trata de Edilson Capetinha, exfigura de la selección brasileña y ganador en en Corea-Japón, se sumó al reality show y explicó sin rodeos por qué aceptó el desafío.

Edilson Capetinha en el Mundial 2002
Edilson Capetinha en el Mundial 2002
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La noticia sacudió tanto al mundo del fútbol como al del espectáculo en Brasil. Edilson Capetinha, campeón del mundo con la Verdeamarela en 2002, decidió ingresar a Gran Hermano a los 55 años, en medio de un delicado contexto económico que él mismo se encargó de blanquear frente a las cámaras.

El exdelantero, parte del grupo de famosos del reality conocido como Camarote, fue directo al explicar los motivos que lo llevaron a aceptar la propuesta de TV Globo. “Hoy estoy acá por el premio. Gané dinero y tomé decisiones correctas e incorrectas. Mentalidad diferente, tiempos diferentes. Vine por el premio. Necesito el dinero”, confesó durante una charla con una de sus compañeras dentro de la casa.

Edilson, apodado Capetinha por su estilo provocador dentro del campo, tuvo una carrera extensa y exitosa. Disputó 711 partidos y convirtió 305 goles, con pasos destacados por Palmeiras, Corinthians, Flamengo, Vasco da Gama y Benfica. Su punto más alto llegó con la selección brasileña dirigida por Luiz Felipe Scolari, que se consagró campeona del mundo en Corea-Japón 2002, torneo en el que participó en cuatro encuentros.

Además de la Copa del Mundo, fue campeón brasileño con Palmeiras en 1993 y con Corinthians en 1998 y 1999, club con el que también ganó el Mundial de Clubes de la FIFA en el año 2000. A nivel internacional, su carrera incluyó experiencias en Japón y Emiratos Árabes Unidos, consolidándolo como una de las figuras más reconocidas del fútbol brasileño de fines de los 90 y comienzos de los 2000.

Edilson Capetinha en Gran Hermano Brasil
Edilson Capetinha en Gran Hermano Brasil

Sin embargo, su vida fuera de la cancha estuvo marcada por conflictos legales y económicos. En los últimos años enfrentó procesos judiciales por deudas vinculadas a la pensión alimentaria de sus hijos, situación que incluso lo llevó a pasar por la cárcel en más de una ocasión. También fue mencionado en una investigación por fraude en la lotería deportiva, aunque él sostiene que fue absuelto y que su vinculación fue circunstancial.

Esa historia personal es la que hoy aparece como telón de fondo de su participación en el reality. “Tomé malas decisiones, confié en mucha gente y fracasé. Estoy acá por el dinero”, reiteró Edilson, con una franqueza poco habitual en figuras surgidas del deporte de elite.

El premio de Big Brother Brasil 26 ronda los 5.440.000 reales, cerca de un millón de dólares, y se convirtió en un fuerte atractivo para los participantes. Para Capetinha, representa una oportunidad de exposición, pero también una chance concreta de recomponer su situación económica.

Tras retirarse del fútbol en 2016, Edilson se mantuvo ligado a los medios como comentarista y participó en otros programas de televisión, aunque nunca en un formato de este impacto. Ahora, su ingreso a Gran Hermano abre un nuevo capítulo en la vida de un campeón del mundo que, lejos de esconder su realidad, decidió contarla sin filtros ante millones de espectadores.

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