La fantástica historia del Bodø/Glimt, el equipo que sueña despierto en la Champions
El conjunto noruego enfrentará al Inter en búsqueda de una nueva hazaña europea. Apostar por sus inferiores, vender caro y comprar barato y no regirse por los resultados, los secretos detrás del éxito de un club que pasó de ser discriminado a dominar la Eliteserien.

A 200 kilómetros del Círculo Polar Ártico se encuentra la ciudad de Bodø, capital de la provincia de Nordland, que cuenta con apenas 55.000 habitantes. El frío extremo (la temperatura media desciende hasta los -4 ºC), los veranos con hasta 24 horas de sol y los fenómenos climáticos como el Saltstraumen, el remolino de agua constante más grande del mundo, forman parte de la identidad del lugar. Hasta allí deberá viajar el Inter para enfrentar este miércoles a la sorpresa de la actual edición de la Champions League: el Bodø/Glimt.
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En una región que tiene a la pesca de bacalao como su principal actividad económica, el fútbol ha ganado protagonismo en los últimos años. Esto se debe al exponencial crecimiento del Glimt, que en noruego significa ‘rayo’ y así es como llaman los hinchas locales al club, en el último tiempo. Con cuatro ligas (2020, 2021, 2023 y 2024) y una Copa de Noruega (2022) se convirtió en dominador absoluto en el ámbito local.
También se ha ganado el respeto del plano internacional. Se convirtió en el primer equipo noruego en alcanzar las semifinales de un torneo continental, cuando eliminó a la Lazio como visitante en los cuartos de final de la última Europa League, aunque luego caería ante el Tottenham del Cuti Romero. Su máximo hito europeo lo alcanzaría esta temporada al acceder a los playoffs de la Champions, en su debut absoluto en la competición, gracias a sus memorables victorias ante Manchester City y Atlético de Madrid en las últimas dos fechas.
Pero no todo fue color de rosa para el Bodø/Glimt a lo largo de su historia. Fundado en 1916, recién participó de una copa nacional en 1963 y hasta mediados de los 70 estaba exento de la posibilidad de participar en la Primera División. ¿El motivo? La discriminación por parte de los equipos del sur que creían que los del norte no podían competir al mismo nivel.
En aquel entonces, la Segunda División estaba dividida en tres zonas: dos del sur y una del norte. Mientras los dos campeones sureños subían directamente, el del norte debía jugar un playoff extra. Finalmente, en 1976 consiguió el tan ansiado ascenso y al año siguiente debutó en la Eliteserien, transformándose en el segundo conjunto norteño en lograrlo.
La histórica victoria del Bodo/Glimt ante el Manchester City en la Champions.
Lejos de vivirlo como una tragedia, el descenso de 2017 fue la piedra refundacional para la institución que optó por un nuevo proyecto que lo llevó al presente que atraviesa actualmente. La idea estaba clara: fomentar el desarrollo de las inferiores, practicar un estilo de juego ofensivo y realizar fichajes estratégicos, siempre bajo la órbita de perseguir el crecimiento institucional antes que los resultados deportivos.
Aasmund Bjørkan fue el técnico con el que descendió, pero que también logró devolverlo rápidamente a la élite del fútbol noruego y luego se convirtió en director deportivo del club. Él mismo eligió como su sucesor en el banco de suplentes a Kjetil Knutsen, la mente maestra detrás de la cenicienta de la Champions. “Ganar”, “victoria”, “derrota” o “puntos” son palabras que no figuran en el diccionario del entrenador de 57 años que tiene como única premisa el desarrollo de su equipo.
“Nos hemos deshecho de la etiqueta de club vendedor. Ese ha sido el camino, tan fácil como suena. Nuestro foco nunca ha sido duplicar nuestro presupuesto ni ganar la Liga. Simplemente hemos intentado maximizar nuestro potencial”, explicó Havard Sakariassen, quien oficia como director deportivo desde 2022.
Sin embargo, el éxito del proyecto también se refleja en el crecimiento de las arcas de la institución. El Bodø/Glimt pasó de tener un presupuesto de poco más de cuatro millones de euros en 2017 a 60 millones de ingresos en 2024. Es evidente que la estrategia de colocar jugadores en las grandes ligas para obtener plusvalías y luego reinvertir ese dinero en sus inferiores y en incorporar jóvenes talentos escandinavos, sin perder competitividad y asegurando la estabilidad financiera, ha dado sus frutos.
Las ventas de Albert Grønbæk al Rennes (15 millones de euros), Faris Mounbagna al Olympique Marsella (8 millones) y de Hugo Vetlesen al Brujas (7 millones) son las más caras en su historia y contrastan con sus incorporaciones más onerosas: Albert Grønbæk (4,8 millones), Jens Petter Hauge (4 millones) y Patrick Berg (4 millones).
El propio Berg es un ejemplo de que en Bodø todo queda en familia. El actual capitán del equipo es la tercera generación de su familia que viste de amarillo. Su padre, sus tíos, su tío abuelo y su abuelo, Harald, quien posee una estatua en la puerta del estadio por ser considerado el mejor jugador de la historia de la institución, también defendieron los colores de este pequeño gran club.
El Aspmyra Stadion, que cuenta con capacidad para 8000 espectadores, por lo que la dirigencia está trabajando en construir un nuevo estadio para más de 10.000, es la casa de este equipo, la cual se ha transformado en una verdadera fortaleza. Manchester City, Roma, Besiktas, Celtic, AZ Alkmaar, Porto y Lazio son los gigantes que han caído allí y ahora los locales buscarán sumar al Inter a la lista. Bajo auroras boreales y un cielo lleno de estrellas, el Bodø/Glimt continúa soñando con los ojos abiertos.









