Lo que hay que saber sobre las elecciones en la FAB
El próximo 20 de febrero la centenaria entidad rectora del boxeo en Argentina elige autoridades. Dos listas, el voto de las federaciones provinciales y clubes afiliados, y el rol de los organismos internacionales son algunos factores claves para entender el clima político en Castro Barros 75.


Si bien ambos candidatos han ahondado sus diferencias en los últimos meses, mantienen una relación cordial y ambos provienen de la misma extracción: tanto Doffi como Rilo, al igual que la mayoría de sus laderos, han participado de distintas etapas de la gestión Luis Romeo, presidente entre 2016 y 2021, y del que para muchos es el hombre más fuerte de la historia de la institución, comparable con Julio Grondona en AFA, Osvaldo Bisbal, fallecido en 2021 y presidente durante 24 años.
De hecho, Rilo es técnicamente parte de la actual conducción como secretario, aunque en abril de este año pidió licencia por diferencias con el presidente. En los pasillos de la FAB es bien sabido que el conflicto estalló cuando Doffi no apoyó a Rilo para ocupar la banca de número 1 del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en Argentina, en favor de Jorge Gorini. Este último, finalmente no asumió el rol debido a sus compromisos (es juez federal y lleva causas de alto perfil, incluyendo la condena de Cristina Fernández de Kirchner) y decidió cederle su lugar a Rilo. También es bien conocida la tendencia de Rilo en favor de jueces, supervisores y árbitros porteños y del riñón de la CMB, mientras que Doffi tiene contacto más estrecho con el Interior y la designación de autoridades de las provincias para los festivales.

Doffi viene sufriendo el desgaste propio de ser quien está sentado en la conducción de un deporte con grandes complejidades, tanto arriba como debajo del ring. Como puntos fuertes, viene llevando a cabo una reestructuración en lo comercial y administrativo de la entidad de Castro Barros, con puntos positivos unánimes como el desendeudamiento de la FAB, la puesta en valor de los eventos en el estadio propio, el establecimiento de procesos claros y formales para licencias, ordenamiento del proceso de otorgamiento de títulos y el seguro de salud para boxeadores tanto en carteleras locales como cuando son contratados para presentarse en el exterior. Sin embargo, sus detractores le reclaman mayor transparencia y frecuencia de reuniones, una revisión de los estatutos, errores de gestión y el inevitable peso de la reducción de empleados -sobre todo los que superan la edad de jubilación- que conlleva el reordenamiento de una entidad durante años deficitaria.

Del lado del oficialismo, ponen el eje en seguir un camino y de mejorar lo que falta. Del lado de Rilo, promesas sobre mejoras y más consideración sobre todos los sectores del boxeo argentino. El 20 de febrero es la fecha clave para ver quién ocupará el sillón de Castro Barros los próximos 5 años.





